jueves 12 de noviembre de 2009

Tres mitos sobre la caída del totalitarismo en Europa


Días atrás se recordó la Caída del Muro de Berlín, acontecido hace 20 años. Para una gran mayoría, es motivo de celebración. Para algunos pocos corazones izquierdistas, es un mal recuerdo. Lo cierto es que la fecha difícilmente pasa desapercibida. Es el símbolo del comienzo del fin de los totalitarismos comunistas. El punto de inflexión. Si bien la URSS y sus satélites ya habían entrado a un periodo de decadencia, visible ya en Polonia a inicios de la década de los 80, Berlín significó el momento en que ya no había marcha atrás. No implicaba un proceso gradual de cambio como lo fue con Solidaridad en Polonia, sino un cambio brusco en el mapa heredado de la Segunda Guerra Mundial y uno de los mayores exponentes de la Guerra Fría.

Mucho se ha dicho, no es mi intención redundar. Solo quería comentar algunos "mitos" que se construyen a partir de la caída del muro y del fin del comunismo.

1.El triunfo de la libertad: lo que sucedió entre 1989 y 1991 (la disolución de la URSS) fue básicamente el colapso interno de un modelo, un régimen y un sistema que no daban más. Fue una implosión, en parte inducida por factores externos. Uno de esos factores fue que la superpotencia rival y su aliada incondicional (Gran Bretaña) estuvieron bajo gobiernos neoconservadores. Este es el caso específico de Reagan y Bush en EE.UU. y Thatcher en Inglaterra. Si bien en ambos países se aplicaron medidas económicas de corte ortodoxo, difícilmente se podría catalogar a estos líderes como paladines de la libertad. No fue, en estricto, el triunfo de la libertad, sino de una manera distinta de hacer política. La libertad llegó a los países del bloque oriental, como consecuencia de la caída del modelo anterior, pero no se impuso en la confrontación.

2.El triunfo de la razón: hay diferentes maneras de entender este enunciado. Digamos que triunfó la razón pues se impuso un modelo realista sobre uno utópico. Sin embargo, sería algo relativo. En los años que siguieron al final de la Guerra Fría el entusiasmo por el "triunfo" del liberalismo se convirtió casi en un dogma, en una verdad revelada. Y como sabemos, pocas cosas se alejan tanto de la razón como los dogmas, las verdades incuestionables.

Podemos entenderlo de otra manera también. Y tampoco aquí vemos un verdadero triunfo de la razón. Con el fin de la Guerra Fría cayeron las grandes ideologías, que de una u otra forma eran el resultado de grandes reflexiones. Pero no solo eso, a las grandes ideologías las reemplazaron los nacionalismos, los fanatismos religiosos y otro tipo de adhesiones que apelaban más a instintos primarios, como la pertenencia, la identidad, etc. El conflicto en los Balcanes es una prueba de ambos casos.

3.La llegada de la democracia a Europa del Este: este es un mito que no es del todo falso. Es cierto, ya no encontramos totalitarismos en la Europa central y oriental, pero si problemas de consolidación democrática. Países como Polonia o República Checa han logrado cierta estabilidad, pero mientras más se acerca uno a oriente, las cosas van cambiando. Hay dos países que por tamaño, población, recursos e historia son los más destacados: Ucrania y Rusia. El primero de ellos ha pasado en estos últimos años por momentos de convulsión: recordemos nomás que a Viktor Yúshenko, candidato opositor a la presidencia, se le envenenó en plena campaña electoral en el 2004. El segundo ha logrado estabilidad, pero gracias al establecimiento de un régimen duro. La Rusia de Putin y ahora de Medvedev encaja en lo que se suele llamar un autoritarismo competitivo. Ya no es un totalitarismo, pero eso no implica que, por oposición, sea democrático.

Algunos otros mitos que se señalan por ahí son el de la tesis del fin de la historia y Fukuyama; y que el comunismo no pudo desarrollarse plenamente y por ello cayó. Sobre el primero, evidentemente se trata de un mito "desmitificado" hace años. El problema es que a Fukuyama sólo se le recuerda por dicha tesis, pero no por otras. Sobre el segundo, ¿qué se puede decir? Ningún sistema ni modelo o propuesta ha sido desarrollado enteramente, "químicamente puro", en su totalidad. Eso de decir que algo fracasó en este mundo porque no se desarrolló enteramente suena ya a pretexto.

2 comentarios:

Juan Luis Denegri Martinelli dijo...

Cuando dices que no fue el triunfo de la libertad no te explicas. El sistema capitalista es uno donde la Libertad es necesaria versus el comunista donde hay que poner muros para que la gente no se vaya.

En efecto fue el triunfo de la libertad, porque la gente al otro lado del muro no podía movilizarse, no podía opinar libremente, estaba presa bajo la cortina de hierro. Pregúntale a un alemán que vivía en Berlin Oriental, si no considera que la libertad se abrió paso y destruyó la pared. La libertad puede nacer de los mismo ciudadanos con cada intento de escape, cada acto de desobediencia al gobierno tiránico.

Javier Solera dijo...

Estoy de acuerdo. Lo de la Unión Soviética fue un colapso producido por su descomposición interna, debida al desgaste, y no un derrumbe provocado por el empuje de los pueblos, como sí ocurrió por ejemplo con la dictadura nacionalista de Salazar en Portugal o la de Ceaucescu en Rumania.
La libertad, como bien dices, fue una consecuencia y no una causa. La prueba está en la mala organización que posteriormente han tenido las democracias en Europa del Este, done incluso dentro de la UE algunos países perpetúan problemas estructurales. Es decir, no tenían un proyecto democrático anterior a la caída del muro.
Muy buen artículo. Saludos.