sábado 7 de marzo de 2009

Magaly Medina: ¿ejemplo de mujer exitosa?

Probablemente Giovanni Sartori, autor de Homo videns: la sociedad teledirigida sentiría vergüenza ajena con la noticia que todos hemos visto el día de ayer: la condecoración que la Comisión de la Mujer y Desarrollo Social del Congreso le ha dado a Magaly Medina. Hace más de una década Sartori escribió sobre los riesgos de la influencia de la televisión en la política, y en general, en la ciudadanía. La política no solo se mediatiza, sino que desciende a niveles antes no pensados.

La idea de la Comisión era distinguir, con motivo del Día Internacional de la Mujer, a mujeres que hayan destacado en el Perú. De un simple vistazo vemos a personajes de presencia marcada en toda sociedad: una artista, una empresaria, una juez (algo raro en nuestro país, en donde la figura del juez, junto con otras autoridades, se encuentra bastante devaluada), una particular proveniente de alguna organización de la sociedad civil y una periodista. La iniciativa me parece muy buena. Muchas veces he escuchado, y me parece acertado, que a los peruanos les hace falta héroes civiles, que en ese sentido nos encontramos muy militarizados. Iniciativas como estas deberían contribuir a que el concepto de hacer patria no se reduzca a empuñar un arma, sino a crear empresa, a generar cultura, a contribuir con algo en el desarrollo del país. En pocas palabras, a ser modelos de éxito para los demás.

La pregunta se cae de madura, ¿merece Magaly Medina una condecoración como la que ha recibido? Quienes dicen que sí argumentan que se trata de una mujer de éxito, que ha destacado en su profesión. Ella misma recalca esto apoyándose en el hecho de que no pudo siquiera acabar sus estudios superiores y que aun así ha podido ganarse un lugar. ¿Es Magaly exitosa? Yo creo que si, por lo menos económica y mediáticamente hablando, que es lo que importa dentro del mundo de la televisión y de los espectáculos. Sin embargo, cabría preguntarse, ¿a costa de qué Magaly ha labrado su éxito? ¿Lo ha conseguido basándose en un trabajo profesional y admirable, digno de ser imitado*? ¿O ha recurrido al facilismo, al morbo, a lo que vende? Creo que la respuesta la conocemos todos.

No soy de los que creen que la televisión deba educar. No es esa su función. Por ello no creo en la censura (salvo casos muy extremos o especiales). Creo que los televidentes/consumidores deben y tienen la libertad de elegir qué es lo que ven y qué no. Si la gente prefiere ver Magaly Tv a Palco Estelar o Presencia Cultural es cuestión de cada uno. Están en el ejercicio de su libertad. La oferta, aunque podría ser mejor, está ahí. Tampoco soy de los que ven la política con romanticismo como diría James Buchanan. Sería lo ideal, pero muchas veces la política es más comprensible (y quiero decir comprensible, mas no justificable) mediante el realismo. Basta un ejercicio simple para ver que buscaba la congresista Beteta con esta condecoración a la popular periodista (ya que no fue decisión de la Comisión, ver aquí y aquí). No obstante todo lo anterior, si creo que por más realistas que seamos, si hay cosas que exigir, como por ejemplo, que nuestras autoridades no usen las condecoraciones para ganarse un titular o popularidad, sino para distinguir a personas que en realidad se lo merecen. A una campeona mundial se le niega hasta ahora los laureles deportivos; pero a alguien que ha lucrado con la dignidad e intimidad ajena y que ha vivido burlándose de la ley se le premia.

Desde la perspectiva del político, a corto plazo resulta por lo general muy beneficioso congraciarse con quienes constituyen una masa respetable o la mayoría. Significa apoyo, votos. Empero, los efectos de actuar de esta manera no se reducen a generar relaciones clientelistas o asistencialistas en la mayoría de ocasiones. En este caso particular vemos cómo se legitima el abuso de un derecho como es el de la libertad de expresión, y cómo se coloca como imagen de éxito a quien simplemente no se lo merece. Llevado a un nivel más abstracto, vemos cómo se legitima la violación de derechos fundamentales (la dignidad, la intimidad) en un contexto en el cual lo que se busca es más bien fortalecer el Estado de Derecho. Por un lado se trata de hacer cumplir la ley, por el otro, se felicita - e incentiva- la violación de ésta. El cortoplacismo no solo malacostumbra a sus beneficiarios, sino que genera incentivos perversos en terceros.

En fin, me parece una muy mala manera de celebrar el Día Internacional de la Mujer. El Perú cuenta con cientos de casos mucho más meritorios. Pero tal vez lo peor es que muchas personas, tanto hombres como mujeres, la defenderán.


*De hecho, ya muchos imitan sus métodos: el "sin confirmar", el "ampay", etc.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, quisiera invitarlos a mi nuevo blog sobre las próximas elecciones presidenciales:

voto2011.blogspot.com

Muchas gracias.

Chinasklauzz dijo...

Yo me anime a escribirle una CARTA DE PROTESTA a la congresista

http://muladarnews.com/2009/03/09/carta-abierta-a-karina-beteta-rubin/

Chinasklauzz

Anónimo dijo...

Magaly Medina no es ningun ejemplo a seguir ! ni aqui ni en la china, tremenda burlona de personas (caso del conductor del tribunal canal 11) y destructora de hogares !

gerardo dijo...

el próximo año se lo deben dar a la esposa del puma