lunes 23 de junio de 2008

Regreso (y un comentario sobre Mauricio Mulder)

Después de un mes regreso al blog. Este ha sido el alejamiento más prolongado. Por diversos motivos el tiempo me fue quedando chico, y muchas cosas se me han quedado en el camino. Nunca llegué a hacer una segunda parte sobre la "Anticumbre", ni a subir imágenes de algunas de las publicaciones que allí encontré. Tampoco comenté nada sobre el exageradísimo voluntarismo (o ingenuidad o puro cálculo político, o los tres al mismo tiempo) de parte del gobierno en el tema de la postulación del Perú (sic) a la organización de unos Juegos Olímpicos (pensaba subir una imagen de la villa Olímpica de Sidney 2000 para demostrar, en una, lo lejos que estamos en siquiera tentar un Panamericano). También se me pasaron los problemas en Moquegua, el desastre del fútbol peruano, etc.

Por otro lado, he recibido comentarios que debería responder, y que pienso hacerlo en los próximos días. Uno de ellos es en torno a algunas cosas que dije sobre la V Cumbre ALC-UE Perú 2008.

La PUCP también ha tenido eventos interesantes en estos días, que me hubiera gustado comentar pero a los cuales casi no he podido asistir . Por un lado, la Semana del Medio Ambiente que ha propiciado la FEPUC; la V ExpoFeria de Proyectos de Responsabilidad Social, organizada por Perú 2021 y la PUCP; el Seminario La ciencia política y el Perú como objeto de análisis, el cual había anotado en agenda con anticipación y al cual, al final, no pude ir. El único evento al que pude asistir fue uno que el Comando Universitario Aprista (CUA PUCP) había promocionado hace semanas: un conversatorio sobre ¿Qué es ser aprista hoy? con la presencia de Mauricio Mulder. Al respecto un breve comentario.



He podido leer algunas impresiones sobre la charla, y en general, coincido en algunas cosas, pero discrepo de otras (puede verse dos impresiones aquí y aquí). La verdad es que esperaba encontrar más reacciones, pero no se si se debe a que como ya estamos entrando a tiempo de exámenes, casi nadie ha tocado el tema (ni los mismos apristas). Paradójico, pues en un tema mucho más abstracto como el del debate Gamio-Nieto hubo tuvo un revuelo. Yo esperaba que con la presencia de Mulder en la PUCP, un lugar algo hostil para los apristas, se diera algo parecido. Parece que no.

Yendo a lo concreto, debo confesar primeramente que me perdí la primera hora de la charla. Según algunos me comentaron, no me perdí de gran cosa, pues lo que expuso Mulder fue el típico discurso aprista: Haya de la Torre, los años clandestinos, el antiimperialismo y el Apra, el martirologio, saltándose en buena cuenta los años de la convivencia, de la coalición y tocando tangencialmente el primer gobierno aprista.

Cuando llegué ya se encontraba hablando del actual gobierno. Entre otras cosas, repitió ideas que ya en otros momentos he escuchado en él: que lo verdaderamente revolucionario es dar empleo digno a las personas, que el Apra sigue siendo de izquierda y nada es más izquierdista que darle bienestar a los trabajadores, que el partido sigue conservando sus ideales originarios, como la unidad latinoamericana. También, que ha habido un cambio en la forma de llevar el modelo económico: que con Toledo se mantenía la tesis del "piloto automático" de la economía y el "chorreo"; mientras que con el actual gobierno no es así, pues el mercado no genera beneficios automática y directamente, sino que el Estado debe hacerse presente para que el crecimiento redunde en todos. Si se le puede reconocer una virtud, por lo menos aparente, a Mulder, es esa energía y convencimiento con el que habla, muy seguro de sí mismo. Parece ser también honesto y consecuente con lo que dice, en el sentido de que las cosas que le oí decir yo ya las había leído con anterioridad en sus columna en Correo. No me pareció que fuera alguien que se acomoda al público que tiene presente. En general, como orador me pareció de lejos superior a Del Castillo.

¿Otro hecho para destacar? No se vino con medias tintas ni hipocresías, de tratar de defender hasta lo indefendible. Cuando llegó el momento de las preguntas, alguien preguntó sobre la excesiva dependencia que tiene el partido respecto a sus líderes (Haya de la Torre, ahora García). Mulder reconoció que es así, y de la misma manera afirmó que en política hay un fuerte componente personalista, no todo es organización ni institución. Igual con el tema del copamiento aprista en el periodo 1985-1990, o cuando defendió la laicidad de la enseñanza recordando al Padre MacGregor (rector cuando él era estudiante, durante el militarismo de los setenta), quien más bien incentivaba el debate político, al momento de ser preguntado sobre su posición respecto al problema judicial entre la PUCP y el Arzobispado.

Ahora bien, lo decepcionante es que Mulder, por lo menos en lo que ví, y en esto creo que coincidieron todos los asistentes, jamás respondió qué es ser aprista hoy. En todo caso, respondió cómo ha sido históricamente el Apra y qué hace ahora en el gobierno. Fueron dos horas dedicadas a justificar acciones del partido, y a reconocer algunos errores, pero nunca a decir qué es ser aprista hoy, si es lo que dice Valle Riestra o lo que dice Alan García en su último libro.

Algunos apuntes. Primero, hubo un importante número de izquierdistas en el aula, lo cual yo ya esperaba encontrar, así como estudiantes que ocupan cargos de representación. Pero algo que realmente me desagradó es la actitud infantil que adoptaron al momento de las preguntas. ¿En qué consistió? Pues resultó que las preguntas no se hicieron levantando la mano, sino que los compañeros pasaron hojitas donde se escribirían las inquietudes, las cuales luego serían dadas a Mulder. Esto molestó a cierto grupo de los asistentes, que empezó a gritar y hacer escándalo, exigiendo democracia (sic). La verdad es que me pareció una actitud infantil, pues las reglas de la charla las pone quien la organiza, y los apristas estaban en todo su derecho a hacerlo de esa forma. A ello hay que agregar que los organizadores avisaron con anticipación y que muchos se animaron a hacer sus preguntas a través de los papelitos. Por último, era a todas luces la manera más ordenada de proceder, debido a la gran cantidad de gente que asistió. Había el riesgo de que Mulder no respondiera las preguntas incómodas, pero de otra forma hubiera sido insostenible. Ya había un antecedente en una de mis clases (con solo 30 personas), a la cual asistió Carlos Roca y en donde se armó una pelea verbal.

Segundo, se ha mencionado a ciertos búfalos presentes, que incluso podrían verse en la imagen. Sin embargo, ello ya me parece una exageración. Evidentemente Mulder es un congresista, y como tal debe andar con seguridad. El mismo Henry Pease, cuando era congresista, andaba con seguridad. No veo la excepcionalidad acá. Bastó que Mulder saliera del aula para que se formara un tumulto a su alrededor. Para ese tipo de cosas iba con su gente.

Tercero, y como anécdota, al lado izquierdo y centro del aula se ubicaron los izquierdistas y no apristas. Al derecho, los apristas. Tal vez pura coincidencia.

Actualización: Por un lado, Punto Edu, el semanario de la PUCP, saluda la presencia de Mulder, pero critica la "presencia intimidatoria" de la seguridad del congresista. Por otro lado, Renato Constantino me hace notar algo que hoy día pude confirmar con otras personas: la seguridad de Mulder tomó fotografías a la gente de Acción Crítica. Esto me hace matizar en algo mi opinión. Sigo creyendo que era indispensable que Mulder, en su calidad de congresista, acudiera con un contingente de seguridad. Como ya lo dije, el mismo Pease tenía seguridad cuando era congresista y yo estaba en EEGGLL. Ahora bien, creo que el número y su actitud fue desproporcionado. Es más, hasta me parece una manera tonta de ganarse un lío esa de tomar fotos a estudiantes opositores, pues al fin y al cabo, no son más que universitarios.

Conversando hoy con un amigo coincidimos en que cada grupo tiene su manera de hacer política, estemos o no de acuerdo con ella. En el caso del Apra es esa fidelidad casi servil a los dirigentes por parte de las bases, que hace que los defiendan con todo ( cierta mística). En el caso de los grupos de izquierda a veces son los plantones, las movilizaciones, los paneles, volanteos, etc. Depende mucho de los recursos con que cuente y el ambiente donde esté. Imagino que en un lugar más aprista como la Villareal los búfalos estarían de más. La izquierda, en un ambiente abierto a ella, utilizará más bien su capacidad de convocatoria.