miércoles 30 de enero de 2008

Las FARC y la indecisión de la vieja izquierda


Llego algo tarde, pues el Útero de marita y La columna de Tobi se me adelantaron, pero algo quería escribir sobre la actitud de buena parte de la izquierda respecto a Chávez (nuevamente) y a la naturaleza de las FARC ¿son beligerantes o terroristas?

La inquietud (que también aborda La Razón en su editorial de hoy) surge ante lo que respondieron ayer en Perú 21 algunos dirigentes de la izquierda ochentera. Veamos algunas de las respuestas:





Carlos Tapia
Miembro Com. Política P. Nacionalista
La definición más precisa es que son una fuerza guerrillera que realiza acciones terroristas, que, a su vez, son actos criminales con fines políticos.

Rolando Breña Pantoja
Dirigente nacional de Patria Roja
...no estoy de acuerdo con algunas de sus actitudes como el secuestro, pero esa no es su característica general y, por eso, no se le podría dar el carácter estricto de terrorista...

Javier Diez Canseco
Miembro Com. Política P. Socialista
Es complicado. Primero, el conflicto colombiano tiene varias décadas y las FARC tienen el control territorial y operan uniformadas, requisitos para considerarlas una fuerza beligerante según la legislación internacional. Sin embargo, es indudable que cometen graves actos de terrorismo expresamente prohibidos por la Convenciones de Ginebra y de Viena.

Genaro Ledesma
Presidente del FOCEP
Son una fuerza beligerante que actúa en Colombia casi por medio siglo, no son terroristas. Además, en una lucha beligerante se dan medidas como la toma de rehenes, pero, por eso, no se las puede calificar como terroristas

Ricardo Letts
Presidente del Comité Malpica
Es una pregunta subjetiva. La ONU no pudo resolverla. En todas las guerras se cometen actos terroristas. Hiroshima, Dresden, Guernica, bombardeos terroristas. Uchuraccay, Barrios Altos, Cantuta, Frontón, Lurigancho, Cayara, el sobre-bomba asesino contra mí, todas acciones terroristas del Estado peruano. El Estado colombiano es beligerante y terrorista. ¡Las FARC son beligerantes! ¿Terroristas según quién?



Destaca el hecho que de los cinco dirigentes entrevistados, dos aun tienen vigencia y presencia mediática (estuvieron activos en las últimas elecciones presidenciales y regionales), y son precisamente estos dos quienes dan respuestas más "moderadas", o quienes aceptan, de alguna manera, que las FARC utilizan métodos terroristas. Sin embargo, cada uno busca hacer la salvedad. Para Tapia se trata de crímenes que guardan una intencionalidad política, mientras que para Diez Canseco es algo "complejo". Lo cierto es que es debatible que acciones terroristas que constituyen crímenes tengan una intencionalidad política, o que busquen fines políticos. Cuando las acciones armadas repercuten y afectan directamente a la población civil (como los secuestros), el fin político se pone en duda, pues no se está atacando al contendor (que en estos casos vendría a ser el Estado). Se puede lograr ejercer cierta presión sobre el contendor, pero lo que en efecto se está consiguiendo es sembrar el terror en la población civil. Y esa es, ya lo sabemos, la peor estrategia política: otorga automática legitimidad y validez a la respuesta estatal, al mismo tiempo que las fuerzas guerrilleras se ganan no solo el temor, sino el odio, el desprecio de quienes son, en teoría, la razón de su lucha: el pueblo.

En el caso de Diez Canseco se ve la misma ambigüedad. No es tajante. Las FARC andan uniformadas, controlan parte del territorio, lo cual los convierte en guerrilla, pero usan métodos condenables. Tal vez algo similar al MRTA.

Los otros tres dirigentes son bastante explícitos. Breña Pantoja afirma que no es la "característica general", y que por ello no son terroristas. Es como reconocer pero disculpar, algo que indudablemente no haría si nos metemos al caso del Estado peruano (por ejemplo, si dijeramos que el Estado violó derechos humanos durante el conflicto armado interno, podríamos decir que "no fue la característica general". ¿Cómo reaccionaría Breña Pantoja?). Ledesma se pone vergonzosamente en el razonamiento de quienes acá en Perú avalan hechos como Barrios Altos y La Cantuta pero desde el otro lado: en toda guerra hay medidas como esas (que violan derechos humanos), pero eso no las convierte en terroristas. En tal caso, y según este mismo razonamiento, ni Colina ni el Comando Rodrigo Franco constituyen terrorismo de Estado, pues son cosas que se dan en toda guerra y no las convierten en terroristas. La respuesta de Letts va por ahí, pero llega aun más lejos. El Estado colombiano es terrorista, ¿eso disculpa entonces lo que hacen las FARC? Ese es un razonamiento bastante extendido en nuestro medio, y sobretodo, en sectores altamente ideologizados: ¿qué relevancia tienen mis métodos si los demás (el Estado, EE.UU., la derecha, etc.) son iguales o peores? Letts se preguntan según quien las FARC son terroristas. Sería intersante devolverle la pregunta, ¿según quién el Estado colombiano es terrorista? Ojo, yo no niego que pueda usar métodos terroristas, pero si vamos a cuestionar la perspectiva, entonces no cuestionemos una, sino todas, empezando por la del mismo Letts.


Creo que la pregunta sigue rondando en la cabeza de muchos, ¿por qué a la izquierda le cuesta tanto asumir posturas firmes y deslindar de opciones violentas? Y otra que surge al ver a los entrevistados, ¿por qué los dirigentes de izquierda siguen siendo, al igual que en el PPC y el Apra, los mismos de hace veinte años? Es cierto, hay una importante presencia de jóvenes en partidos de izquierda (especialmente en el nacionalimo y en el Partido Socialista), pero al igual que en los otros partidos mencionados, siguen subordinados a los dirigentes de hace dos décadas. Sería interesante saber qué piensan estas nuevas juventudes, que hasta donde sé, son críticas en algunos aspectos con sus dirigentes.

No es casualidad que las dos posturas "moderadas" correspondan a los partidos vigentes, mientras que las más radicales, como las de Ledesma, correspondan a partidos como el FOCEP, cuya acción se aleja de lo electoral para concentrarse en el trabajo político "duro". Está intimamente ligado a lo que otras veces se ha dicho en el blog, los partidos con mejores resultados electorales son los que usualmente tienden al centro, mientras que los extremistas, radicales, obtienen resultados poco auspiciosos (la famosa curva normal de preferencias).

Por cierto, estuve buscando el pronunciamiento de las organizaciones de izquierda peruanas a favor de la postura de Chávez respecto a las FARC, pero no he podido hallarla. Me hubiera gustado mucho leerla y comentarla. Prefiero hacerlo yo mismo a fiarme de lo que dicen Correo y La Razón. Ya he visto varias veces cómo la prensa informa a medias. En fin, por el momento lo dejo ahí.

Fuente de la imagen: Caretas

lunes 28 de enero de 2008

Política: ¿arte o ciencia?

La pregunta la he escuchado inumerables veces, y varios me la han hecho inquietos al saber que yo soy estudiante de Ciencia Política: ¿puede ser la política una ciencia? El sábado en Expreso se plantean la misma duda y la responden:



La política es arte, no ciencia como la consideran erradamente algunos. Y como tal, la admiración o el rechazo a lo político depende del humor, el gusto, la paciencia, pasión, emoción, etc., de ese gran observador que es el pueblo. Como toda obra de arte, la política genera admiradores y detractores. Estos mueven su opinión muchas veces por lo que diga esa estirpe que se hace llamar “politicóloga”. Por lo general, es la opinión de estos autodidactas –combinada con una fiebre de encuestas que cierta prensa ha convertido en referente obligado, más por desesperación vendedora y extorsionadora al político de turno que por informar con independencia al lector– la que exacerba la pasión del panegirista o el detractor del líder político de turno.




Naturalmente, me siento algo aludido, por el simple hecho de que la carrera que sigo estudia la política y se llama Ciencia Política, es decir, implica un abordaje científico, sistematizado, de los fenómenos.

Una vez un amigo me dijo respecto a los que estudiamos esto, ¿que no pasa con Uds. como con los que estudian literatura, que pueden pasarse años estudiando y pueden saber mucho pero no son siempre los mejores escritores, así como uds. no son los mejores políticos? Yo dije que era cierto, pero así como ese ejemplo, los economistas o administradores no son siempre quienes se desempeñan como agentes económicos eficientes o exitosos (muchos millonarios no son ni lo uno ni lo otro), ni los abogados son siempre quienes mejor cumplen la ley, etc.

Cuento lo anterior porque creo que es necesario distinguir entre lo que es el estudio y lo que es la acción. Muchas disciplinas se basan en este tipo de distinción. El caso de la Literatura es clarísimo. Uno puede pasarse años estudiando, pero si no se cuenta con el don, no se va a llegar a ser un García Márquez o un Vargas Llosa. Puedes, eso sí, convertirte en un muy buen crítico cultural o literario. Algo parecido puede suceder con un economista, que puede ser un PhD pero tal vez nunca llegue a ser un Bill Gates o un Carlos Slim, ni siquiera un Dionisio Romero o un Wong, aunque si puede ser un muy buen analista o estudioso. E igual sucede con mi carrera, en donde uno puede sabe tanto como Sartori, Linz o Nohlen, pero no poder ser políticamente exitoso como Clinton o De Gaulle (los ejemplos son harto debatibles, pero creo que se entiende la idea).



Cuando Expreso dice que la política es arte y no ciencia dice una verdad, pero cuando menciona que algunos erradamente la consideran ciencia, se equivoca. Indudablemente, la política es arte, pero la Ciencia Política es, como su nombre lo dice, Ciencia. Aquí es útil la distinción que hicimos líneas arriba. Me ha pasado decenas de veces que cuando digo que estudio Ciencia Política me responden: ¿vas a ser político?¿congresista? En el mejor de los casos, ¿diplomático? Y resulta que no necesariamente es así. Puedo tener una vida en cierto sentido apolítica, trabajando como funcionario, dedicándome a lo académico, a trabajar en medios de comunicación, consultorías, etc. La política no es científica, pero la Ciencia Política sí. La Ciencia Política es el estudio de los fenómenos políticos, no los fenómenos en sí. Yo puedo estudiar muchísimos años, pero Alan García u Ollanta Humala en una me pueden ganar varias elecciones. Estudiar Ciencia Política no te hace políticamente exitoso.



Para ser políticamente exitoso se necesita algo de carisma, llegada a la gente, liderazgo, etc. Para eso, me parece, es poco útil saber si el fujimorismo se trató de una dictadura, un autoritarismo competitivo o un neopopulismo. En Ciencia Política no te enseñan a ser carismático, ni a ser líder, o alguna otra cosa. Eso usualmente uno lo aprende en una escuela política dentro de un partido, como parte de la formación de nuevos cuadros. Lo que si te enseñan es a investigar, a inferir, a sistematizar, a usar herramientas, a proponer alternativas a partir de la teoría o de las experiencias previas que conoces y que los demás no conocen, pues son temas de tu propio campo de estudio. ¿Un ejemplo? El financiamiento público de los partidos. Es una medida completamente impopular, y si un político la propusiera inmediatamente lo tildarían de otorongo. Pero un politólogo probablemente diría que es algo positivo y que si se quiere un sistema estable y transparente lo mejor sería hacerlo, ya que se fortalece a los partidos y se reduce la posibilidad de financiamiento oscuro. Hay casos que lo demuestran.



Pretender que la política, el quehacer político sea ciencia sería desquiciado, incluso inhumano, peligroso. El trabajo científico implica dejar de lado los juicios valorativos, ser neutral, imparcial, y poner los objetos de estudio como unidades de análisis, traducirlas en variables, indicadores, etc. Si quisiéramos ver la política de esa manera le estaríamos despojando de su naturaleza humana. Los hombres y mujeres, los ciudadanos, se convertirían en meros números. Y se pretendería imponer modelos, ajustando a los actores para que dichos modelos funcionen. Se convertiría a la sociedad en una marioneta, una máquina manejada por el político. ¿Suena todo esto conocido? Pues sí. Esa pretensión la han tenido los más terribles totalitarismos: Stalin, Hitler, Mao. Intentaron modelar la sociedad según una Verdad superior, científica (en especial en el caso del marxismo). El hombre estaba en función del modelo ideal de sociedad, y no el modelo en función del hombre. Implica experimentar con las personas, y eso, lo sabemos, es completamente inmoral.



La Ciencia Política se aleja de eso. Se trata de trabajar con conceptos a partir de evidencia empírica, pero no de experimentar. Por eso es Ciencia, pero ciencia social, y no natural, ni aplicada ni teórica. Como tal, por trabajar con el comportamiento humano, tiene sus limitaciones. No hay entera neutralidad, ni entera ausencia de juicios valorativos, ni exactitud o certidumbre.

Ello no la hace menos.



Surgirá entonces una pregunta, que también me han hecho, ¿para qué sirve la Ciencia Política?¿Sólo para saber más? Aparte de conocer más acerca de nuestros sistemas políticos, la Ciencia Política ha planteado posibilidades (difícilmente certezas) a partir de sus estudios, como en los tipos de regímenes, los sistemas electorales, los sistemas de partidos, la gestión pública, etc. En general, y esta es una respuesta muy aventurada, sirve para entender y perfeccionar nuestros sistemas a partir de su estudio empírico, y no solo a partir de la reflexión o la suposición teórica, como ha sucedido muchas veces con el pensamiento político o el derecho constitucional.

jueves 24 de enero de 2008

Aldo Mariátegui y el "electarado"

Quienes leen este blog saben que siempre me he opuesto al uso que hace Aldo Mariátegui de la palabra "electarado", y por dos razones básicas. Primero, porque en su oficio de periodista, Mariátegui carga consigo una gran responsabilidad: la de informar, de alguna manera formar opinión, la de hacer que la gente o por lo menos sus lectores puedan conocer algo más de su realidad, para precisamente no hacer las cosas que el tanto critica en sus diarias columnas. En cambio, Mariátegui se lanza a hacer otras cosas, como insultar, agredir, desinformar, etc., y su término "electarado" es una buena prueba de ello. Y segundo, porque "electarado" es conceptual y empíricamente un término débil, incluso sin fundamento. Digo conceptualmente porque él mismo se ha mostrado incapaz de definirlo certeramente, y empíricamente porque la realidad no nos ha demostrado que haya una masa de gente cuyo voto indique que son mentalmente deficientes. El director de Correo dice haber cursado estudios en Ciencia Política, pero soy poco crédulo: cualquier estudiante de Ciencia Política sabe que usar palabras como las que usa Mariátegui es completamente errado, y denota ignorancia.

Ayer en su columna Aldo Mariátegui decía lo siguiente:



El otro día me preguntaban qué entendía por “electarado”. Respondo con un ejemplo: en un reciente sondeo nacional, el 61% contestó que no debíamos acatar el fallo de La Haya con respecto al contencioso marítimo con Chile si éste nos era adverso. Eso es una manifestación “electarada” típica: ignorancia, prepotencia y piconería, una mezcla de bestial contracultura combi limeña con linchamiento puneño, chauvinismo tacneño, resentimiento cusqueño, ignorancia cajamarquina y necedad arequipeña. No necesito añadir más.




Lo anterior demuestra lo que dije líneas arriba: Mariátegui es incapaz de definir un término que usa frecuentemente. El recurso de la ejemplificación es algo muy común cuando uno no puede argumentar. Pero lo más gracioso es el ejemplo que él da. Una manifestación electarada típica sería no acatar un fallo de una corte internacional si este es adverso, y actuar con ignorancia, prepotencia y piconería. Lo gracioso es que él mismo ha actuado de esa manera cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos dio su fallo sobre el caso del penal Castro Castro. Recordemos si no algunas de las cosas que dijo hace un año:



La verdad es que uno lee fallos como éste y provoca mandarlos bien lejos y largarnos de allí­ ya (Otra de la tremenda corte)

A desacatar ese fallo, que ofende la memoria histórica del paí­s y a nuestros muertos (...) No, y si insisten, hay que largarnos de allí­, que no tenemos por qué aguantar tamaña majaderí­a. (Que se pronuncie García)

No, no debemos acatar de ninguna manera ese fallo infame de indemnizar y homenajear. Y no nos va a pasar nada si no les hacemos caso. No nos van a invadir ni bloquear ni sancionar ni nada. No pasará de alguna condenita verbal. (Vamos a una consulta)




Ignorancia, pero sobretodo prepotencia y piconería. Está bien, dicho fallo puede ser todo lo indignante que uno quiera, pero debemos medir todo con la misma vara. Y si no acatar el fallo de una Corte a cuya jurisdicción internacional nos hemos sometido es manifestación de constituir "electarado", entonces Mariátegui es el primero en la fila. Allí están todas las características que él menciona (características que, una crítica más al ejemplo de Mariátegui, no son esencialistas, es decir, no es que el cajamarquino sea ignorante por naturaleza o el tacneño chauvinista).

Más allá de lo cómico que pueda resultar ver cómo Mariátegui se retrata a sí mismo en su idea de "electarado", en el fondo se pone en discusión la racionalidad de los actores, y en este caso específico, de los votantes. Mariátegui lo pone en discusión. Dice en su columna de hace una semana:


Para mí, el peor escenario sería que el “electarado” (que existe, por más que el muy “junior” Roncagliolo –ese artículo político pasado en el Decano fue penoso. Pensar que antes escribían eminencias allí... Ahora uno se topa con éste, “Balo”,“el Dr. Xerox”, etc…– y otros “juniors” lo etiqueten de genio político, frío, calculador y muy racional, casi “El Príncipe” de Maquiavelo y Gramsci. ¡Ja! O no han salido de Lima o idealizan al máximo. Pecan de ingenuos, de infantiles, como los indigenistas de los años 30, que decían que “los Incas habían sido socialistas”, tontería que tuve que oírle a la izquierda local hasta los 90. La otra era que “el joven Haya era Lenin”… En eso perdían tiempo y neuronas estos rojos cojudos mientras el mundo corría y Chile nos sacaba tanta ventaja) nos imponga a un
Humala, Evos, Correas o Chávez de estos el 2011...


El artículo al que se refiere Mariátegui es este, y de ahi extraigo lo siguiente:



Incapaces de comprender que el 'comandante' creciese como espuma en las encuestas, muchos peruanos, incluso intelectuales y periodistas, llegaron a la misma conclusión: la mitad del país es estúpida ...

Ese análisis es tranquilizador para los demócratas, porque reafirma su seguridad de estar en lo cierto, de ser un oasis racional en medio de la barbarie. Pero falla en un detalle: ¿es posible atribuir un hecho social a la idiotez generalizada?...

El país que describe Vergara [ en referencia a Alberto Vergara y su último libro Ni amnésicos ni irracionales]está dividido entre gente que se beneficia de la democracia y gente que no tiene razones para creer en ella. Y ya que un régimen de derecho no resuelve sus problemas, este grupo prefiere un caudillo. Lo irracional sería lo contrario.




Sinceramente, no veo lo "penoso" en el artículo. Me parece una buena, aunque breve, reseña del libro de Vergara. Creo que Mariátegui debería leerlo, si es que aun no lo ha hecho.

Lo que llama bastante la atención es el tema de la racionalidad. Y si llama la atención es porque quienes usualmente han insistido en esto son los liberales. Es una tradición. Se ve con fuerza en el contractualismo de Locke, y luego de Rawls. Y con mucha más fuerza en la economía, hasta el punto que es uno de sus pilares. Tan fuerte ha sido esta tradición que incluso ha recibido críticas, básicamente porque a veces se trata de explicar todo reduciendo a un mero análisis costo-beneficio. Ha recibido críticas desde la misma economía, de las ciencias sociales, de la filosofía, y en lo que respecta al derecho (el AED, Análisis Económico del Derecho), también. La más conocida sea tal vez la de Sen y su crítica al "tonto racional". O la crítica que hace por ejemplo Walzer al contractualismo pues habla de individuos desarraigados, abstractos.

Con sus bemoles, la "racionalidad" es ya aceptada con bastante consenso en buena parte de la academia. Los más extremos la extienden a todo tipo de situaciones, otros la llevaron a su desarrollo hacia la teoría de juegos, algunos otros la complementaron con otro tipo de explicaciones, como las institucionalistas o las socio-históricas, llegando a resultados como el de las narrativas analíticas. Se ha propuesto variantes, como el de racionalidad acotada. No obstante, Mariátegui, quien se considera liberal, niega cualquiera de estas variedades. Para él, el "electarado" no es racional. Es más, se burla, y se ríe de quienes creen en su racionalidad, diciendo que lo ponen como si se tratara de un genio a lo Maquiavelo o Gramsci. Pareciera caer en un esencialismo, en que dicha gente es así por naturaleza. Y cae también en lo excluyente. Si no se piensa como él y no se llega al mismo resultado al que él llega, entonces somos irracionales. Aquí Mariátegui no tiene en cuenta un elemento que es, valga la redundancia, elemental: la información. No tiene en cuenta que algunos tienen más restricciones en el acceso a información, así como hay también dificultades para el acceso a servicios básicos.

A la asimtría en información, habría que agregar lo que dice Roncagliolo, que yo creo muy cierto: ya que un régimen de derecho no resuelve sus problemas, este grupo prefiere un caudillo. Lo irracional sería lo contrario. Está en lo correcto. Estos votantes manejan otra perspectiva, tienen otras experiencias, distintas a la de los capitalinos, y es a partir de ellas que eligen algo racionalmente. Lo irracional sería votar por alguien que representa o que pide continuar en lo mismo, que significa seguir en el olvido, ser últimos en la cola. Lo racional es votar por quien se parece a tí, por quien habla como tú, por quien se opone radicalmente a dicha situación que te margina. Si sus propuestas son viables o no ya tienen que ver con el acceso a información, y en eso, ya hemos dicho, hay asimetría.

El procedimiento es racional, el objetivo, desde dicha perspectiva, también lo es. Dicho electorado no es "tarado", sabe lo que quiere. No es que vote con el hígado, ni que le falte oxígeno. Aquí no hay ingenuidad ni idealismo, sino ignorancia y un enorme prejuicio de parte del director de Correo. Tampoco hay liberalismo, pues este cree en la capacidad de razonamiento de los individuos. Se trata, en todo caso, de neoliberalismo. O pensamiento Aldo: soy liberal, pero no soy cojudo.

martes 22 de enero de 2008

Blogiarquía cumple un año

Hoy día Blogiarquía cumple un año, y este es su post número 160. El origen de este blog ya lo he comentado antes, cuando cumplió seis meses, y también en una entrevista que me hizo Juan Arellano, de Blogsperu. No es mi intención repetirlo.

Lo que si quiero es agradecer a todos los lectores, que han aumentado significativamente. En los primeros seis meses tuve 11 mil visitas, mientras que en los siguientes seis esa cifra casi se duplicó: para este primer año ya tengo más de 32 mil visitas. Y mayores gracias a los que dejan sus comentarios, pues sean o no favorables, son bienvenidos. El no haber tenido hasta el momento mayor problema con los comentarios ha permitido que no ponga ningún tipo de moderación. Todos son libres de comentar, eso sí, con respeto. El único requisito, ya lo deben saber, es que si van a decir algo, fundamenten, prueben, o defiendan su postura con argumentos, no con insultos.

Es bueno saber también que entre los lectores y comentaristas encontramos pluralidad, desde algunos cercanos en cuanto a pensamiento como mi tocayo José Alejandro Godoy, o Gonzalo Gamio, hasta otros mucho más distantes como Eduardo Hernando Nieto y el director de La Razón, Uri Ben Schmuel, pasando por Ricardo Milla, Tímpano y Juan Sheput. La variedad no solo se da en cuanto a pensamiento, sino también en lo que se refiere a procedencia académica. Tan solo entre los arriba mencionados tenemos filósofos, ingenieros, abogados, a los que habría que agregar lingüistas como Daniel Salas, economistas como Rodrigo Velit, politólogos como Carlos Pérez, psicólogos, historiadores, entre otros. El blog me ha permitido intercambiar pareceres con muchos de ellos, y en casos como el de Ricardo, incluso debatir. Creo que en esos términos, este año ha sido bastante positivo. Como he dicho varias veces, los blogs tienen un enorme potencial académico. Solo es cuestión de aprovecharlo. Yo he intentado hacerlo y ustedes juzgarán si ha sido bueno o no. Personalmente, muchos de los posts me han demandado bastante tiempo, primero porque busco ir más allá de la simple opinión e introducir teoría que haya aprendido en clase. Segundo, porque suelo rebuscar, hurgar en textos que he leido anteriormente, y a veces en esas me quedo prendido de uno y no lo suelto hasta acabarlo. Me ha pasado, por ejemplo, con Arendt, Fukuyama, Rorty, Roy, entre otros. Y tercero, porque a veces veo que la teoría no siempre calza, o que es necesario profundizar o desarrollarla.

Bueno, los dejo con algunos de los posts que más debate encendieron, que rebotaron en otros blogs o que considero importantes por encima de los demás. Estos son:

Diez razones, ¿para apoyar a Israel? (17-02-07): Mi respuesta, punto por punto, a un artículo que Carlos Alberto Montaner publicó.

PUCP, ¿feliz aniversario? (23-03-07): sobre los ataques a la PUCP de parte de sectores conservadores.

El Rey de los conservadores (26-03-07) : Otra respuesta, esta vez a Rafael Rey, cuando dijo que la PUCP formaba marxistas.

Elecciones en Francia/Los candidatos al Eliseo/Elecciones y Disturbios en Francia: ¿profecía autocumplida?/El mito musulmán de los disturbios en Francia (abril-mayo 2007): una serie de cuatro artículos sobre las elecciones en Francia, sus implicancias y sus resultados.

El mal uso de la palabra "totalitarismo"/ Autoritarismo y Totalitarismo no son lo mismo (abril/junio 2007)

La izquierda y la libertad (03-06-07): Liberalismo de izquierda

Respuesta a un comentario, ¿es Chávez autoritario? (I y II)(24-06-07): una respuesta en dos partes a un lector español, acerca de la naturaleza del régimen de Hugo Chávez.

A propósito de Libertad y la ausencia del Liberalismo en la derecha peruana (05-08-07): con motivo de los 20 años de su nacimiento, un 28 de julio de 1987 frente a la estatización de la banca propuesta por el Presidente García.

Lugares comunes sobre el Informe Final de la CVR / Debate sobre el IF de la CVR / Debate sobre el IF de la CVR (II) (agosto-setiembre de 2007)

Para entender parte de la guerra contra la subversión (06-09-07): uno de los post que más polémica trajo.

Educación Superior y Empresariado (22-11-07): otro que trajo también bastantes comentarios, muy interesantes, con motivo del barómetro empresarial del Grupo de Opinión Pública (GOP) de la U. de Lima, las universidades - empresa, y las exigencias de nuestros empresarios en el mercado laboral.

Militares y democracia (06-12-07) : sobre la fuerte presencia militar en nuestra sociedad, incluso en ámbitos como la educación. Interesante porque también participó un uniformado en la polémica que se formó.

Polémicas de fin de año (29-12-07) : una reseña del nuevo capítulo de los debates entre Gamio y Hernando Nieto, que rebotó en otros blogs con mucha fuerza.

Una crítica liberal (de izquierda) al Liberalismo clásico y al Neoliberalismo (04-01-08): lo que era un artículo mío sobre Walzer terminó desatando otro debate entre Gamio y Hernando Nieto.

Léanlos, critíquenlos, úsenlos (como sé que algunos han hecho, ¡pero citando la fuente!). Por hoy me tomo un descanso. Gracias.

lunes 21 de enero de 2008

Bonanza macroeconómica y malestar microeconómico

No es necesario tener buena memoria para recordar que el título de este post es el título de un libro de Jurgen Schuldt. Si hacemos más memoria recordaremos que la mencionada publicación es del 2004, es decir, hace cuatro años, a la mitad del gobierno de Alejandro Toledo.

Estamos ya en otro gobierno, ya cerca de los dos años de gestión aprista. Ha pasado casi un lustro desde la publicación del libro. En el mismo lapso hemos visto cómo el anterior presidente llegó a tener menos de 10% de aprobación, cómo las últimas elecciones generales sacaron a relucir los viejos clivajes que aun tenemos, cómo buena parte de la población votó por alternativas de cambio ( "cambio responsable" y cambio radical-autoritario), cómo la nueva gestión incumplió y aun incumple muchas de sus promesas de campaña, etc. También hemos visto como se logró firmar el TLC con EE.UU., como se está iniciando las negociaciones para uno con China, cómo somos en un solo año la sede para dos eventos internacionales de gran magnitud, y cómo la economía, a pesar de los desastres naturales, sigue creciendo. Pero ojo, es crecimiento, y no desarrollo.

El tema ya no es novedad. Todos hablan de que el Perú crece a 8% anual con baja inflación, y que somos el actual caso espectacular de América Latina. Pero el problema persiste, la gente, en su gran mayoría, no siente la bonanza. Algunos sectores se han reactivado o potenciado, tanto en Lima como en provincias (y lo veo y lo vivo todos los días, pues mi familia y mis allegados están mejor ahora que en el 2000), pero el grueso de la población, la mitad del país que vive en pobreza, no siente los efectos, o los siente a cuentagotas. Si antes se hablaba del "chorreo" como la manera en que la gente sentiría la bonanza, hoy día es el "perro del hortelano" el que impide que podamos crecer (y recalco, no desarrollar) más de lo que ya estamos creciendo.

El Perú, su espectacular crecimiento y su incapacidad para traducir la bonanza macroeconómica en bienestar o satisfacción "microeconómica" es un tema que ya también interesa a nivel internacional. Hace ya cierto tiempo que en medios internacionales importantes se publican artículos al respecto. En estos últimos días han destacado dos, que son importantes pues se tratan de miradas más o menos imparciales, o en todo caso, neutrales, desde afuera, y no desde adentro. Este primero apareció hace una semana en Wall Street Journal y se puede encontrar aquí:


Los apuros de Perú para repartir su riqueza ilustran por qué los populistas siguen en boga

Lunes 14 de enero del 2008

Por Bob Davis

El gobierno de Perú tiene un problema que sería la envidia de muchos políticos: no puede gastar todo el dinero que tiene disponible. Cerca de US$3.000 millones se han acumulado en el banco estatal, una suma enorme para un gobierno con ingresos tributarios anuales de cerca de US$15.000 millones.

Las crecientes ventas de cobre, oro y gas natural están llenando las arcas de Perú con regalías e ingresos tributarios. Eso hace que se enfrente al reto que comparten muchos países en desarrollo que disfrutan del auge de los commodities: decidir qué es lo mejor que puede hacer con estas ganancias inesperadas.

Chile está ahorrando ingresos del cobre en un fondo que ha creado para "tiempos difíciles", cuando caigan los precios de las materias primas. Los países ricos en petróleo de Medio Oriente están comprando participaciones en empresas en Occidente. Venezuela vive una ola de importaciones, mientras Chad, un productor africano mucho más pobre, está malgastando sus ganancias a través de la corrupción.

El gobierno de Perú, país donde cerca de la mitad de la población vive en el umbral de la pobreza, dice que su prioridad es distribuir la riqueza. Eso supone una decisión tan política como económica. Países cercanos como Venezuela, Bolivia y Ecuador están gobernados por presidentes populistas porque los votantes rechazaron los políticos que eran vistos como amigos de las élites. En Perú, un candidato populista perdió por un estrecho margen en 2006.

"El tema principal en Perú", dice el ex primer ministro Pedro Pablo Kuczynski, "es cómo lograr que el dinero del gobierno llegue a la gente".

Desde 2002, la economía de este país montañoso de 29 millones de habitantes ha crecido a una robusta tasa de 5,9% al año. Pero, al igual que en muchas naciones pobres, las riquezas han ido a parar en su mayor parte a las manos de aquellos que trabajan en altas torres de oficinas y viven en los barrios residenciales. Mientras tanto, muchos en el interior del país siguen sin electricidad o un sistema decente de servicios sanitarios. Para reducir la brecha, Perú ahora divide su parte de los ingresos mineros y de gas natural entre el gobierno central y las zonas periféricas.

Sin embargo, muy pocos municipios rurales han utilizado el dinero de manera efectiva. Las normas del gobierno exigen que el dinero se invierta principalmente en infraestructura, lo que ha generado un miniboom de plazas de toros, estadios de fútbol y otros proyectos que logran votos para los alcaldes locales. Pero en realidad, la mayor parte del dinero permanece en el banco. En términos generales, dice el ministro de Minas Juan Valdivia, las localidades gastaron cerca de un tercio de lo que les correspondió en 2007.

Las normas peruanas están diseñadas para dificultar el gasto y así asegurar la disciplina fiscal, un recordatorio de su historia de hiperinflación, corrupción y centralización. Pocos alcaldes rurales y sus equipos de trabajo están preparados para el diseño de proyectos, presupuestos, ofertas competitivas o supervisión financiera.

Para reducir la brecha de conocimiento, el gobierno del presidente Alan García ha recurrido al sector privado, pero eso no ha ayudado mucho. La Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas ahora está reclutando a ex presidentes ejecutivos jubilados para que enseñen habilidades gerenciales en los municipios.

En 2006, el gobierno de García negoció una contribución "voluntaria" de la industria minera de US$800 millones durante cinco años (en vez de un impuesto sobre las ganancias extraordinarias) para ser gastada en proyectos rurales cerca de las minas. Como parte de su contribución, las minas de Buenaventura ayudaron a reconstruir escuelas en la región andina de Huancavelica.

La Corporación Financiera Internacional (IFC), del Banco Mundial ha preparado a empleados municipales en la población de Baños del Inca, cerca de una enorme mina de oro en la parte norte de los Andes, para que puedan usar software de presupuesto y de compras para cumplir con las normas del gobierno.

Los recursos del pueblo provenientes de su riqueza mineral se han disparado de US$1 millón a US$17 millones en los últimos cinco años y el dinero se está utilizando para mejorar los sistemas de irrigación y de aguas. Aún así, el pueblo sólo está gastando la mitad del dinero que tiene disponible, dice Javier Aguilar, un gerente de proyecto del IFC.

Ante la frustración, el gobierno de García está trabajando en un plan para gastar un tercio de los recursos mineros ya sea en cheques para los residentes rurales o en obsequios para las comunidades locales. El dinero de la minería "debería generar proyectos económicos alternativos", opina Javier Diez Canseco, un ex congresista de izquierda.

El Banco Interamericano de Desarrollo tuvo una idea más segura. En 2003, le pidió a Perú que depositara las regalías del gas natural en un fondo que sería manejado por una comisión independiente que revisaría solicitudes de financiación de grupos comunitarios y municipios. La idea era que el dinero llegara rápidamente a proyectos que valieran la pena y hubiera menos resistencia política. El Congreso de Perú rechazó el plan. El resultado: tras cinco años de auge económico, los pobres de las zonas rurales de Perú han visto muy pocos cambios en sus vidas.


Por otro lado, la prestigiosa publicación inglesa The Economist también hace lo propio. Ayer apareció en El Comercio una versión en español de artículo original:


El crecimiento de la economía no llega a todos

Jugando fútbol en un polvoriento lote, Judin Quicaño parece como cualquier otro chico de 4 años. Pero él, de pie, frente a un gráfico de crecimiento, es casi una cabeza menos de lo que debería ser a su edad. Su madre dice que es su constitución natural. Los funcionarios de salud dicen que Judin hace parte del 30% de niños peruanos, en su grupo de edad, que sufren de desnutrición crónica. La cifra se eleva al 90% en lugares como Lliupapuquio, una aldea en el departamento de Apurímac, en el sur de los Andes peruanos donde Judin vive.

El panorama es similar en países como Bolivia y Ecuador. Pero lo que hace que el retraso en el crecimiento de los niños sea más chocante en el Perú es que el país está disfrutando de un 'boom'. El PBI creció 8,3% durante el año pasado, y hoy es 45% mayor de lo que era en el 2001. Muchos de los pobres se benefician de los programas sociales. El Gobierno gasta alrededor de US$ 250 millones al año en regímenes de alimentación para llegar a las tres cuartas partes de las familias pobres de las zonas rurales.

¿Entonces, por qué la desnutrición sigue siendo tan frecuente? Una de las razones es que en los Andes el retraso en el crecimiento es una manifestación general. Muchos peruanos, incluyendo a los padres de estos niños, creen que las personas de ascendencia andina son naturalmente bajos. La desnutrición es invisible porque los niños no son superdelgados o deshidratados, dice Ian Walker, un especialista en ayuda social del Banco Mundial. Los niños que no comen bien en sus dos primeros años se enfrentarán a dificultades de aprendizaje.

Si bien los gobiernos han aumentado el gasto en programas sociales, sin embargo han hecho muy poco para mejorar su eficacia. En Apurímac, los alcaldes se quejan de la falta de orden en la entrega de ayuda a los que más la necesitan, la corrupción y la falta de control local. Pero el problema más grande es que el crecimiento económico no está llegando a muchas zonas de los Andes. Las cifras oficiales sitúan la pobreza en Apurímac en 74,8% en el 2006, tras haber aumentado ligeramente desde el 2004. En esos lugares, la falta de transporte, la deficiente educación y atención de la salud conspiran contra el progreso.

La versión original en inglés, y con otro título, se puede encontrar aquí.

Interesante cómo nos ven desde afuera, desde dos de los países más poderosos del planeta y en dos publicaciones con mucha influencia. Y más aun en estos días, en que se va a realizar el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Empieza el 23 de este mes. Sería bueno prestarle atención.

domingo 20 de enero de 2008

¿Mi blog es una puta?

Las disculpas del caso por el uso de la palabrota. Si bien la uso en el habla cotidiana (¿quién no lo hace?), no es mi estilo utilizarla en el blog. Pero resulta que, efectivamente, mi blog sería una puta, un blog emputecido, según un blogger de esta misma sección política de Perublogs. ¿La razón? No ser un blog "fiscalizador", y sobretodo, participar en actividades como el blog day o cosas por el estilo, en donde solo particpan hipócritas, sinvergüenzas y pobres diablos. Naturalmente, me siento aludido pues como muchos, yo participé en el blog day (aunque no fui a la reunión que hubo).

Cito al blogger de Opinión, comentarios y más: Siempre eh creído (sic) y aun creo, que los blogs cumplen –o deben cumplir– una labor fiscalizadora. Personalmente, yo creo que tienen un potencial fiscalizador, pero que ello no significa que deban cumplir, como da a entender el mencionado blogger, con dicha labor. Hay blogs para todos los gustos, según cada tipo de persona, cada tipo de necesidad, de interés y de lector. Eso de que deben cumplir con algo es impositivo, casi autoritario. ¿Y si no cumplo con aquello que alguien cree que debo hacer? Como en este caso, me arriesgo a, por lo menos, ser insultado. Soy puto, rata, pobre diablo, hipócrita, etc. ¿Quién determina qué debe hacer un blog? En todo caso, yo podría proponer cosas que no podría o no debería hacer, restricciones. Un ejemplo, los blogs no deberían derivar en ofensas contra los demás. No deberían ser intolerantes entre ellos, por más que discrepen, y no llevar las diferencias de ideas al plano personal (como ya antes he insistido acá).

Es por ello que algunos nos rehusamos a participar de actividades nauseabundas, como “el blog day”. Donde, supuestamente, se celebra “el día de los blogs”. Diría yo que es el día de los hipócritas y sinvergüenzas. Es el día en el cual muchos escriben afirmando haber abierto sus respectivas páginas por tal o cual motivo, presentándose casi como pre candidatos a la santidad.En fin. Eso se puede entender. Vivimos en una sociedad de hipócritas...


Yo no sé si mi blog cumple con alguna labor fiscalizadora. Me parece admirable que algunos se aventuren a fiscalizar, yo, sinceramente, no sé si lo hago. Mi blog tiene más bien una pretensión académica, que puedo cumplir bien o mal según el juicio de mis lectores. Para mi los blogs tienen un enorme potencial académico, como en las últimas semanas se ha podido ver con debates muy interesantes en la blogósfera, algunos de los cuales se han dado en este blog. Ello no significa que piense que todos los blogs deban cumplir con dicho fin académico. Sería injusto, pues no todos tienen los mismos intereses. Si siguiera su lógica, debería entonces despotricar contra Juan Sheput y su blog, por hacer política, o el de Godoy, por ser de actualidad, o muchos de los blogs que están entre los primeros del ránking, pues tocan temas de farándula, noticias, cosas no académicas. En fin.

No sé bajo que prueba dice este blogger que el blog day es una actividad nauseabunda y que quienes participan son hipócritas. Para acusar de tal manera se necesitan pruebas, y él no lo hace. Acude al insulto. Yo siempre he creído que los insultos no hacen más que evidenciar la ausencia de ideas, de pruebas, de argumentos. Busca impactar disfrazando las falencias. Es tal vez el síndrome Hildebrandt, usar palabras fuertes y gruesas con el fin de impactar, de generar polémica, de ser escuchado. Aunque ciertamente, creo que en Hildebrandt, a quien prefiero no endiosar como hacen otros, el recurso de las palabras fuertes responde no tanto a falencias, sino a su enorme ego. Creo que algunos ya lo saben, no me gusta el Hildebrandt columnista, en oposición al Hildebrandt entrevistador, que me parece muy bueno. Pero en el caso del blogger al cual me refiero, su estrategia le queda grande. Es excesivo.

El blogger dice que le gusta competir. A mi me gusta debatir. Por eso escribo esto, para ver si en mi condición de blogger aludido por lo que dice podemos discutir alturadamente y sin insultos. Quisiera que me dijera por qué el participar en el blog day me convierte en hipócrita. Ojalá responda a la manera adecuada y no como veo que hace, infantilmente, con otro blogger que le dejó un comentario sin ningún tipo de ofensa. Criticar y señalar los errores también es fiscalizar. Y parece que a él no le gusta.

jueves 17 de enero de 2008

Encuesta PUCP por el aniversario de Lima

La primera encuesta del año de la PUCP gira en torno al aniversario de Lima y abarca tanto impresiones sobre la ciudad, sus habitantes y sus problemas. Se hace extrañar una pregunta directa a la labor que viene desempeñando el actual alcalde, Luis Castañeda. Solo mediante preguntas indirectas, sobre el transporte o la contaminación ambiental, es que se puede apreciar la percepción ciudadana sobre el trabajo de las autoridades.

Más allá de las preguntas de rigor, aquí presento algunas que me llamaron bastante la atención (hacer click para agrandar):

Esta pregunta siempre plantea dificultades, y por lo general la intención (ver cómo se considera, cómo se identifica una persona racial o étnicamente) va disfrazada de palabras. El IOP lo hace con un enunciado sencillo: ¿por sus antepasados y de acuerdo a sus costumbres, usted se considera...?. El gran problema que suele plantear es que la gran mayoría se considera mestiza. En el caso específico de esta encuesta llama mucho la atención que un significativo 18% se considere quechua. Tal vez mucho tiene que ver la palabra en sí misma, pues por lo general las alternativas son mestizo/cholo, blanco, indio/indígena, chino, etc. Aquí no se habla ni de nativo ni de indígena ni nada por el estilo. Se propone quechua, aymara, etc, lo cual resulta interesante. También llama la atención, por lo menos a mí, que solo 1% se considere aymara, cuando tienen una presencia significativa en la capital (eso es ya cuestión del universo de entrevistados, o incluso de la misma percepción de las personas).



Las respuestas obtenidas en esta pregunta son algo sorprendentes. Un 80% de los que no han nacido en Lima no se consideran limeños, lo cual se acentúa más en los sectores C, D y E, al margen de la edad de los entrevistados (aunque si cabría preguntarse si hay alguna relación entre tiempo de estancia en Lima y sentimiento de pertenencia).

Relacionado con la pregunta anterior, pero ya sobre las actitudes de los limeños, vemos que prácticamente dos tercios de los entrevistados creen que a los provincianos no se les trata bien. Se repite el patrón de que la sensación aumenta conforme se desciende en la pirámide social.

En la misma línea de la anterior va la de arriba. Si bien la desproporción disminuye, siguen siendo mayoría quienes creen que los limeños no son respetuosos con sus pares.



Como decía, se hace extrañar una pregunta sobre la gestión de las autoridades ediles. Lo más cercano es esta última pregunta que presento, pero es impersonal. Hay una percepción ciudadana sobre cómo está la ciudad, pero que contrasta con los resultados negativos que se obtienen respecto al problema del transporte y de la contaminación ambiental.


En fin, la encuesta presenta datos interesantes. Destaca, por ejemplo, qué música asocian más los limeños consigo mismos (vals y tecnocumbia), o que comida (ceviche), qué cantante (no uno criollo, sino Gianmarco) o qué tradición (largamente el Señor de los Milagros, y muy atrás las corridas de toros). He podido tener acceso pero aun no la encuentro colgada en internet. Ojalá la PUCP o Fernando Tuesta en su blog, quien tuvo la gentileza de hacernoslo llegar, se animen prontamente a hacerlo.

miércoles 16 de enero de 2008

El camino al 2011 (fujimorismo y outsiders)

Las dos incógnitas en torno a las elecciones del 2011 son el devenir del fujimorismo y la presencia de un outsider. Mucho se ha venido especulando tanto en medios de comunicación masivos como en medios electrónicos (incluido blogs). Lo primero viene a primer plano a partir del anuncio, algo temprano, de Keiko Fujimori de que el fujimorismo tendrá un nuevo partido y que ya en estos días se están recolectando las firmas para la inscripción. Lo segundo salió a debate unos días antes, con motivo de una probable liberación de Antauro Humala.

En torno a todo esto hay mucha curiosidad, pero es aun muy temprano para poder afirmar algo con certeza, sobretodo en el tema de los outsiders. Y esto, sobretodo, porque la naturaleza del outsider es aparecer repentinamente, a poco tiempo de realizarse las elecciones. Si hay algo que puedo decir con certeza es que ningún Humala será el outsider en el 2011. Ellos, de una u otra manera, ya están insertos (sobretodo Ollanta) en el sistema. Antauro Humala dificilmente podrá candidatear, pero su agrupación radical, si bien mediáticamente goza de poca importancia, va a pagar tarde o temprano el costo político de encabezar propuestas antisistema durante un lapso prolongado. Para el 2011 ya no serán el partido que surge de la nada.

Algunos podrían contraargumentar con la campaña silenciosa que hicieron los Humala entre el 2000 y el 2006, pero hay grandes distancias. Primero, después de la rebelión en Locumba, los Humala pasaron desapercibidos. Ollanta estuvo en un exilio dorado en Corea del Sur (con la idea de neutralizarlo políticamente, de no poder hacer carrera militar ni política en el país), mientras que a Antauro nadie le prestó gran atención sino hasta el Andahuaylazo del 2005. Y segundo, ninguno de ellos auspició, por lo menos de manera notoria, a alguna autoridad electa ni a ninguna agrupación política, salvo la suya propia (que insistimos, políticamente no participaba). Podríamos agregar en tercer lugar que no había ese factor de influencia del chavismo, no de manera tan notoria como ahora. Actualmente, los humalistas (tanto de Antauro como de Ollanta) tienen ese estigma de estar patrocinados por un gobierno extranjero como el venezolano. De por sí, la influencia externa no debería costarles apoyo, pero el hecho de que sea Chávez, poco carismático y con una imagen que no es positiva en el país, ya les pasa factura.


Pensemos en un outsider teórico, pero no en un posible outsider, en un personaje con capacidad de asumir ese rol en las elecciones del 2011. Insisto, difícilmente un Humala asumirá ese papel. Debemos pensar en un outsider teórico para tomar nuestras precauciones y extender los plazos, evitar que la campaña se inicie a fines del 2010 o comienzo del 2011, pues son ese tipo de situaciones los que más favorecen a un antisistema. No nos aventuremos a pronosticar quién será el que viene fuera del sistema a cuestionarlo. En 1987 nadie pensaba en Fujimori (y antes del 28 de Julio de dicho año, casi nadie en Vargas Llosa), en 1997 nadie pensaba en Toledo (que además, ya había participado en las elecciones de 1995 con poca fortuna) y en el 2003 Humala estaba en el rubro de "otros". Lo que si podemos esperar, y ahí si podemos dar nombres, es una avalancha de independientes. Ojo, no es lo mismo. Muchos los confunden, pero no es así. Tal vez veamos a un ya desaparecido Jaime Salinas, o a Castañeda, o a algún presidente regional. Pueden ser incluso independientes que cuestionen severamente el sistema, pero no serán outsiders.


El otro tema es el fujimorismo y el nuevo partido, que estaría encabezado por Keiko Sofía. Esto no debería sorprendernos. Soy de la opinión de que los fujimoristas ya tenían todo esto planeado. Las posibilidades de que Fujimori padre postulara en el 2011 eran igual de remotas que las del 2006. Teniendo en cuenta que Martha Chávez difícilmente ganaría las elecciones del 2006, no habría posibilidad de indulto. Y los procesos judiciales lo habrían obligado o bien a quedarse en Japón, o a esperar que Chile no lo extraditara, o en el peor de los escenarios, que fue lo que finalmente se dio, a enfrentarlos. De cualquiera de las formas, su candidatura para el 2011 era casi imposible. Se debía pensar entonces en alguien que fuera su "delfín". Y la posición le calza bien a su hija: el mismo apellido, lealtad, trabajo previo a partir de su papel de Primera Dama (desde menor de edad, lo cual le ganó simpatía de la gente).


En las elecciones del 2006 uno encontraba en provincias propaganda a favor de Keiko. Había un doble efecto: el apellido endosaba votos al candidato al congreso, al mismo tiempo que evidenciaba quien era el mandamás en el partido anaranjado. La propaganda a favor de Martha Chávez, candidata presidencial, era escasa, a comparación de la de Keiko, que era candidata por Lima.

Esta estrategia no es novedosa, ni es novedoso quién la encabeza. Ya estaba pensada desde antes. La de "partidos coyunturales" viene ya de los noventa. El fujimorismo, aunque no pareciera, guarda en sí aun algo de ese discurso antisistema que lo hizo ganar en 1990. No cuestiona el sistema que creó en su década (reducción del Estado, autoridad fuerte y centralizada, liberalización económica), sino el sistema de partidos que intenta cuajarse desde la transición democrática. Y esto porque simplemente el fujimorismo no cree en sistemas de partidos. El fujimorismo en sí no es un partido, es un movimiento, una fuerza, que se refunda cada cierto tiempo, que se cambia de nombre. No hay institucionalidad. Ese es el modo de hacer política que inauguró en los noventa y que le dió éxito. Algunos en su momento, y me incluyo, afirmamos que los noventa estuvo caracterizado por un sistema de partido dominante, con el fujimorismo por encima de todos. Pero es necesario revisar esta tesis. El fujimorismo no fue ni es partido, y el sistema de partidos colapsó en su primer gobierno. En la década actual los partidos "tradicionales" (mejor es llamarlos "históricos") y algunos nuevos han intentado recomponer el sistema de partidos, obligados por la coyuntura del 2000 que los llevó repentinamente a asumir un rol que nadie más podía tomar. Es este sistema el que el fujimorismo sigue, tácitamente, cuestionando. Consiguió más del 10% de escaños en el Congreso, pero va a convertirse en una nueva agrupación. Necesita de una reafirmación plebiscitaria, como lo hacía Fujimori en los noventa o como lo hace Chávez ahora. Necesita saber que aún hay masas que le dan su respaldo.

Ese es, en parte, el camino al 2011. Ya no es solo una confrontación basada en clivajes (Lipset y Rokkan), como el que plantea Althaus, país moderno-país pobre, ni costa-sierra, o criollos-andinos, o centro-periferia, o como otros proponen tontamente, racionales-irracionales, oxigenados-no oxigenados, electorado-"electarado". Es también una confrontación entre institucionalidad e informalidad, política y antipolítica.

lunes 14 de enero de 2008

La batalla por Puno


El título del post hace alusión al libro escrito por José Luis Rénique, La Batalla por Puno. Conflicto agrario y Nación en los Andes Peruanos. Un título bastante ilustrativo para el tema que desarrolla en su obra, que encuentra sus mejores momentos en las luchas que se dieron en Puno en los ochenta. Como se recordará, Puno fue uno de los departamentos que más resistencia le opuso a SL, resistencia proveniente de movimientos sociales muy fuertes en aquella época, como la Iglesia Progresista (muy influenciada por la Teología de la Liberación), algunos partidos de izquierda (en donde destacaban el PUM-Partido Unificado Mariateguista- y VR-Vanguardia Revolucionaria-), movimientos de base, entre otros. Es un tema que también recoge la CVR. ¿Por qué traigo todo esto a colación? Por lo que ayer publicó El Comercio: Grupos políticos radicalizan un discurso étnico aimara en Puno

Al final, el artículo en mención señala lo siguiente:




Para Paulo Vilca, de SER, la penetración de estos grupos "minoritarios pero muy activos" en la población del sur responde, al menos en parte, al debilitamiento de las organizaciones sociales. Sin presencia fuerte del Estado y con partidos políticos democráticos poco activos, las opciones extremistas encuentran el camino libre.


Como apunta la Comisión de la Verdad, las acciones senderistas en esta región tropezaron con la resistencia de un fuerte movimiento social, encarnado en las federaciones, los partidos políticos y la Iglesia Católica. En la actualidad, los grupos extremistas buscan ahondar los vacíos de poder realzados por la ausencia de organizaciones sociales representativas.


¿Qué tiene que ver el libro de Rénique, o por lo menos su título, con lo que viene sucediendo actualmente en Puno? Pues precisamente que al parecer ya no hay dicha batalla. El discurso radical esta vez no tiene contendores a los cuáles hacer frente, a los cuáles vencer. En los ochentas SL fue resistido desde varios frentes, esta vez vemos que los prédicas provenientes de una polarizada Bolivia (y en su versión más extrema, la de Felipe Quispe, el Mallku) están entrando sin mayor problema.


Está de más decir que aquí no se trata de poner los discursos indigenistas a un mismo nivel que el de SL. Primero, porque son de naturaleza distinta (SL apelaba a una ideología, una "verdad" revelada por Guzmán, que veía el mundo desde una óptica exclusivamente clasista, mientras que El Mallku propone un discurso étnico, que apela más a lo sentimental, a la identidad, al origen, que a una verdad "científica"). Y segundo, porque en cuanto a niveles de radicalidad se mantienen distancias. La nación aymara tiene todo el derecho a exigir reivindicaciones. Más allá de su condena o no al sistema actual ( al neoliberalismo o algún otro), de lo que se trata es de condenar propuestas violentistas. Por lo que dice El Comercio y los antecedentes que hay, El Mallku es conocido por tener una prédica violentista.


En los ochentas hubo una batalla por Puno de donde el discurso extremista, el de Sendero, salió derrotado. Pero actualmente ya no hay batalla. Nadie le hace frente a los discursos radicales actuales basados en lo étnico. VR y PUM cayeron con IU y murieron con la caída del sistema de partidos durante el fujimorismo. No es intención del post encontrar las causas (que son muchas). La Iglesia Progresista y los movimientos de base se han desvanecido también. Y en esto gran responsabilidad hay de las actuales autoridades eclesiásticas, encabezadas por nuestro Cardenal Cipriani. Recuérdese los informes de Caretas (recogido por el Instituto Bartolomé de las Casas), de la Revista Ideele y lo que hace casi un año decía Godoy en Desde el Tercer Piso. Dentro de la Iglesia hay un gran juego de poder y los sacerdotes progresistas del sur andino, aquellos que habían logrado formar y tejer redes sociales, con una gran labor de colaboración con la población, han sido desplazados casi silenciosamente por gente del Opus Dei y del Sodalicio de Vida Cristiana, más conservadores. La pregunta en ese entonces era si estos nuevos siervos de Dios desmontarían lo hecho por los anteriores curas, lo mantendrían igual o lo potenciarían. Para muchos la respuesta era obvia, y creo que los hechos actuales lo confirman. Iglesia y movimientos de base han desaparecido del mapa.


En fin, es para preocuparse lo que viene pasando en el sur. Estado sin fuerza (de eso hablabamos en el post anterior), Iglesia desvinculada de la sociedad y partidos nacionales que se concentran en las zonas con mayor población electoral y que no hacen trabajo de base, todo esto le deja el camino libre a las opciones radicales y violentistas. Me llamo mucho la atención un dato del artículo:



Este distrito (Tilali) fue el único del país donde el Partido por la Democracia Social (PDS), de Susana Villarán, alcanzó un sillón municipal. Sin embargo, lejos del apoyo que el alcalde Zenón Cañasaca pudo recibir, afrontó pronto un desamparo político. Sin norte claro, acabó aproximándose al Movimiento Andino al Socialismo (MAS).



Ni los nuevos partidos, como el PDS, que intentan consolidarse como fuerzas que aglutinan lo regional y renovar la política se salvan de estas falencias. Ya no hay batalla por Puno, ha sido dejada a su suerte.

sábado 12 de enero de 2008

Revocatorias, ausencia del Estado y Fukuyama

He visto, escuchado y leído en varios sitios algunas impresiones acerca de los más de 300 pedidos de revocatoria , y la mayoría coinciden en algo: es un indicador de la ausencia del Estado. Esto de la "ausencia del Estado" ya constituye un lugar común, y por eso quiero comentarlo. Francis Fukuyama aporta algunas ideas útiles en este propósito. Los lectores se preguntarán que tiene que ver Fukuyama en todo esto, sobretodo por aquel desafortunado antecedente que tiene con su ya clásico El fin de la historia y el último hombre de 1990, en donde proclama a los cuatro vientos la victoria final de la democracia liberal y el capitalismo sobre sus enemigos (monarquismo, fascismo y comunismo). Creo que hay que reivindicar a Fukuyama, pues si bien se hizo famoso con ese criticadísimo libro (que además es poco académico), ha ido en sentido contrario a otra vaca sagrada de la ciencia política norteamericana, Samuel Huntington. Fukuyama ha mejorado su producción y en el 2004 publicó La construcción del Estado, en donde desde el mismo título defiende la necesidad de reconstruir y fortalecer el Estado, en lugar de debilitar (como muchos liberales hicieron en los noventa, reduciendo y debilitando Estados). Huntington, en cambio, tuvo buenas publicaciones en anteriores décadas (Political order in changing societies y La tercera ola de democratización) para decepcionar luego con libros como El choque de civilizaciones.


Regresemos al meollo del asunto. Señalo al comienzo que hablar de "ausencia del Estado" es ya un sentido común, y ello implica que conceptualmente sea débil. Plantiemos algunas preguntas, ¿podemos hablar de ausencia del Estado en provincias cuando vemos que para revocar a las autoridades se están siguiendo procedimientos legales? ¿podemos hablar de ausencia del Estado cuando los ciudadanos que piden la revocatoria conocen dicho mecanismo? ¿podemos hablar de ausencia del Estado cuando precisamente a quienes se quiere revocar son representantes de ese supuesto "Estado ausente"? ¿Los móviles para dicha revocatoria (ineficiencia, corrupción, clientelismo, nepotismo, etc.) significan "ausencia del Estado", cuando en realidad son vicios de las mismas autoridades mas no de la institución en sí misma?


Creo que las respuestas a las preguntas anteriores son negativas. Entonces, tenemos un concepto débil como "ausencia del Estado" cuyo indicador se pretende que sea la gran cantidad de pedidos de revocatoria (o compra de los kits para dicho fin). No hay relación clara entre concepto, definición operativa e indicadores. Sin ánimo de internarme en demasía en todo esto, introduzco acá la ideas que Fukuyama presente en su ya mencionado texto del 2004 (él mismo indica la dificultad de medir las variables que él presenta, pero menciona algunos ejemplos).


Fukuyama no habla de "ausencia de Estado", sino de la "estatalidad", que combina dos variables o ejes en una matriz: fuerza del poder del Estado (capacidad estatal o institucional, es decir, programar y aplicar políticas y leyes); y alcance de las actividades estatales (funciones y objetivos en diversas áreas). Gráficamente, se aprecia así:


Si quisiéramos casos puntuales, tendríamos que por ejemplo, la URSS habría estado lejos del centro, en el cuadrante II (Estado de gran alcance y mediana fuerza), EE.UU. estaría en el cuadrante I y en un punto medio entre el centro y el eje Y (Estado de poco alcance pero gran fuerza), Francia muy arriba en el cuadrante II pero cerca al centro (Estado de gran alcance, aunque menor que el soviético, y con mucha fuerza), mientras que los países subdesarrollados estarían en los cuadrantes III y IV, con bastante o poco alcance, pero usualmente con poca fuerza.


Aplicándolo al Perú, creo que esta apreciación es mucho más certera que el vago "ausencia del Estado". ¿Cuál sería el caso del Perú? Creo que hay consenso en que respecto a fuerza (programar y aplicar políticas y leyes) estamos bajos. ¿Pero respecto a alcance? Fukuyama adelanta que esto también es difícil, pues en un mismo Estado hay instituciones con buen desempeño y otras con mal desempeño. Un ejemplo en Perú sería Indecopi, de poco alcance y gran fuerza, en oposición a un Ministerio de Educación, de gran alcance y poca fuerza. ¿Qué alcance tiene el Estado peruano? En definitiva, mucho menor que el que tenía en los ochentas. Tampoco es un Estado mínimo (carga todavía con Petroperú, puertos, un banco, etc.), pero creo que podríamos colocarlo en el cuadrante III.


Remitiéndonos directamente a los gobiernos locales y regionales que se querrían revocar, vemos esta misma matriz. El hecho que las preguntas hechas más arriba tuvieran respuesta negativa demuestran que SI hay un Estado. No hay ausencia. Pero con las dos variables que usa Fukuyama, fuerza y alcance, si podríamos reconsiderar las preguntas. Estado hay, lo que está mermada es la estatalidad, su capacidad. Lo que sucede muchas veces en el Perú es que, independientemente del alcance de las funciones (es decir, del "tamaño"), hay poca fuerza. Y eso de una u otra manera incide en la percepción de la población. Que haya corrupción o ineficiencia no significa que no haya Estado, sino que son muestras de su poca fuerza. El mismo hecho de que existan mecanismos como las revocatorias, y que estos sean usados allí en donde el Estado aparentemente está "ausente" o carece de fuerza, ya nos dice que el Estado está allí, solo que con una seria debilidad institucional.


Un comentario más acerca de las revocatorias. También he escuchado que el elevado número de kits vendidos para revocatorias indicaría ánimo de fiscalización, una ciudadanía comprometida con los asuntos de su comunidad, en pocas palabras, accountability, rendición de cuentas. Quisiera abordar brevemente en distintos aspectos este punto. Primero, recuerdo que una vez en clase Fernando Tuesta decía que estos mecanismos, como el de revocatoria, son típicos de democracias débiles, inestables, no consolidadas. No es de extrañar, entonces, que los países en donde están presentes son justo los del área andina, la zona inestable de América del Sur. Y a la larga se genera un círculo vicioso. A sistemas políticos inestables y abiertos, se les da más apertura, más incentivos para la desestabilización.


En segundo lugar, creo ver un carácter de mandato imperativo en este tema de las revocatorias, tanto de quienes las propician como de quienes las han estado comentando. Esto lo dejo a modo de pregunta, ¿podemos tener cargos importantes como los de gobierno local y regional bajo esta idea? Muchos lo ven así. Basta que al poco tiempo no cumplas con lo que prometiste o con lo que te exigí para solicitar tu revocatoria.


Y tercero. Lamentablemente, soy escéptico con aquella idea de que la población está más involucrada en la fiscalización de sus autoridades y de que hay un compromiso por el bienestar de su comunidad. Evidentemente, hay descontento en muchos sitios, pero no creo que sean los mismos ciudadanos quienes están propiciando esta avalancha de pedidos de revocatoria, sino caciques locales, brokers políticos, rivales. No son todos, pero si creo que son la mayoría (en todo caso, sería bueno hacer al respecto investigación empírica, para dejar de especular). Alguien, con algo de razón, podría recodar aquí a Inglehart y la distinción que hace entre valores materialistas (satisfacción de necesidades básicas) y postmaterialistas (satisfacción de necesidades de autorrealización, incluido régimen político). Revocatorias provenientes de un sincero ánimo de fiscalización y participación de la población corresponderían a valores postmaterialistas (que para Inglehart se dan cuando las necesidades básicas o materiales han sido ya cubiertas), algo que creo se da difícilmente en nuestro país. Aún así, la tesis de Inglehart es debatible, pero a lo que voy es que dudo que las revocatorias respondan a un verdadero interés de la población (que pocas veces participa en otros mecanismos participativos, como los presupuestos participativos). Creo que se da básicamente por intereses políticos.

viernes 11 de enero de 2008

El gran asunto para Estados Unidos en el 2008: la recesión

Para algunos como Aldo Mariátegui la recesión ya empezó en EE.UU. Sea o no sea así, el 2008 se presenta como un año complicado, tanto por las elecciones que se van a dar como por las altas probabilidades de recesión. Basta preguntar a cualquier ciudadano norteamericano común y corriente para notar cierta insatisfacción por la manera en que se está desempeñando la economía. Ya hay una sensación de desaceleración. Incluso en las sondeos de opinión el tema ya está pasando a la guerra en Irak como el principal punto en la agenda electoral.

The Wall Street Journal ha realizado una encuesta entre economistas que resulta bastante interesante. No toca solo el tema de la probabilidad de recesión en el 2008, sino también perspectivas electorales. Es interesante ver que muchos de ellos prefieren un presidente republicano a uno demócrata, aunque también creen que finalmente el vencedor será uno de este último grupo. Aquí los dejo con el artículo que publicaron hoy día:


Economistas ven más probabilidad de recesión en EE.UU.

Viernes 11 de enero de 2008
Por Phil Izzo

La última encuesta entre economistas de The Wall Street Journal ve mayores probabilidades de una recesión en Estados Unidos y crecientes presiones inflacionarias, una combinación incómoda que podría influir en el enfoque de las campañas presidenciales de ese país y complicarle la vida a la Reserva Federal.

Los economistas calcularon en 42% las probabilidades de una recesión, por encima del 38% previsto el mes pasado y del 23% de hace seis meses. Además, el promedio de los 54 analistas ve el crecimiento de la economía para el primer y segundo trimestre del año en menos de 2% a una tasa anualizada.

"La economía de EE.UU. en 2008 será como un gato en un tejado de zinc caliente que ya usó seis de sus siete vidas", dice Stuart G. Hoffman, de PNC Financial Services Group. Entre el creciente dese­mpleo, los altos precios del petróleo y los problemas en los mercados crediticios y de vivienda, "uno se preocupa por el efecto acumulativo que todo tiene en la psicología".

En el frente político, mientras que la mayoría de encuestados dice que el mercado accionario tendría un mejor desempeño bajo un presidente del Partido Republicano y dice preferir, a nivel personal, a un republicano, los economistas creen que un demócrata ganará las elecciones este año. El 56% desaprobó la manera en que el presidente George W. Bush ha manejado la economía, comparado con el 59% de los estadounidenses, según una encuesta reciente de Wall Street Journal/NBC News.

Tres economistas proyectaron una recesión en 2008. El factor que les hizo sonar la alarma fue el inesperado salto de la semana pasada de 0,3 puntos porcentuales en el desempleo, a 5%. "Históricamente, esto ha sido invariablemente asociado con una recesión, que suele comenzar inmediatamente y casi siempre dentro de los primeros tres meses", dijo Goldman Sachs en un informe.

Los economistas en la encuesta incrementaron su expectativa de desempleo a 5,1% para junio, del 5% pronosticado en la encuesta anterior, y a 5,2% para diciembre, por encima del 5,1% previo. Predijeron que la economía agregaría 74.000 empleos al mes durante el próximo año, la menor cantidad desde que se añadió la pregunta a la encuesta, en 2004.

Presión inflacionaria

A pesar de la probable desaceleración de la economía, los encuestados creen que en el primer semestre habrá más presión sobre los precios. El pronóstico promedio para el incremento de los precios al consumidor fue 2,7% para junio, frente al 2,5% de la encuesta anterior. Esto complicaría el trabajo de la Fed. Mientras que los economistas pronosticaron que el indicador preferido por la Fed para medir la inflación (el índice de gastos de consumo personal excluyendo comida y energía) se incrementará sólo un 2% en 2008 (en concordancia con las propias predicciones del banco central), creen que el alto precio del petróleo impulsará la inflación, al menos en el corto plazo.

Pero, mientras la inflación preo­cupará a la Fed, los economistas siguen esperando que el banco central recorte las tasas al menos otro medio punto porcentual en el primer semestre. Al mismo tiempo, las continuas incertidumbres y las reacciones de la Fed le han quitado algo del brillo, aparentemente, al presidente del organismo, Ben Bernanke. Cuando se pidió una calificación sobre Bernanke, los economistas le pusieron un promedio de 80, la calificación más baja desde su llegada a la Fed.

Con las probabilidades de una recesión en alza, es posible que la economía siga siendo un tema importante en la campaña electoral de EE.UU. Las encuestas nacionales indican que la economía está superando a Irak como tema relevante entre las preocupaciones de los votantes.

Cuando fueron consultados sobre quién creen que ganará la presidencia en 2008, el 64% de los economistas escogió a un candidato demócrata, con el voto dividido entre el senador por Illinois Barack Obama, con 33%, y la senadora por Nueva York Hillary Clinton, con 30%. (La encuesta fue hecha antes de que Clinton ganara en las primarias de New Hampshire, el martes.)


Y por otro lado, por Reuters me entero que para Goldman Sachs Japón corre un alto riesgo de recesión. Lo informa así:
TOKIO (Reuters) - La economía de Japón corre peligro de seguir a la de Estados Unidos y caer en recesión este año, dijeron el jueves economistas de Goldman Sachs.

Los economistas del banco estadounidense en Japón dijeron en una nota a sus clientes que la probabilidad de una recesión en la segunda mayor economía del mundo era del 50 por ciento, proyectando un menor crecimiento en el primer semestre del año por un enfriamiento en los mercados emergentes.

Un 2008 harto complicado, sobretodo para una economía tan dependiente de las importaciones de las potencias como la nuestra. Cuando el gigante se mueve, afecta a todos, ya sea Japón o Perú.

miércoles 9 de enero de 2008

Poniendole paños fríos a una polémica caliente

Hace poco más de una semana escribía yo este post sobre la nueva polémica entre Gonzalo Gamio y Eduardo Hernando Nieto en torno a los griegos y una probable idea de dignidad en su pensamiento (específicamente en las tragedias, empezando por Antígona, de Sófocles). Una de las cosas que yo comentaba era que el debate entre ambos había pasado algo desapercibdo en la blogósfera y se había limitado prácticamente a los dos académicos. Felizmente, mi reseña de las polémicas y el post de Martín Tanaka ampliaron el debate. Aparte de quienes ya son acostumbrados comentaristas (algunos desafortunados, que opinan sin haber leído los textos que componen la polémica), intervinieron otros académicos, como Daniel Salas y Alessandro Caviglia. Paralelamente, en otro post mío en torno a Walzer y el liberalismo de izquierda se desató otra pólémica entre los mismos contendores, esta vez al respecto de una idea de libertad en el mundo griego (algo que yo afirmé, que Hernando criticó pues no sería cierto y que Gamio defendió).

Ha transcurrido casi una semana de este ardoroso debate y creo que lo primero que hay que destacar es nuevamente su importancia, y que habría sido interesante que más personas intervinieran. Han estado presentes politólogos, filósofos, abogados, lingüistas, y en menor medida, una psicóloga. Me hubiera gustado conocer el parecer de otros profesionales como economistas, historiadores (que creo que hicieron buena falta, habrían enriquecido aun más la polémica), tal vez antropólogos, y por qué no, ingenieros, científicos, etc. Si bien las ideas en discusión se inscriben más en el ámbito de las humanidades, creo que todos estamos de acuerdo en las consecuencias prácticas que éstas tenían. Además, Salas hizo un fuerte hincapié en los avances tecnológicos y el progreso de las ciencias en nuestro actual mundo secular, diferencia del Antiguo Régimen. No obstante, creo que ya de por si todo esto ha sido positivo. Creo que todos hemos aprendido algo nuevo respecto a la posición contraria, o en todo caso, hemos corroborado con fuerza cosas que únicamente sospechábamos.

Recogiendo la sugerencia de Gonzalo Gamio, creo que a pesar de las discrepancias, debemos llevar la fiesta en paz. Que las discrepancias se reduzcan a lo académico, ideológico, y que no se vayan a lo personal. No quiero decir con esto que el debate se haya pervertido y derivado en un encuentro de valetodo, pero si que hay momentos, puntuales, en donde se deja lo meramente argumentativo para entrar con lo personal. Procuremos regresar al meollo del asunto sin descalificaciones ni falacias ad hominem. Ello no implica rendirse ante el contendor. Cada uno puede seguir con su postura, reconociendo la libertad el otro de mantener la suya propia. Los debate son para convencer a otros, no para hacer que se retracten. Los argumentos están expuestos, ya depende de cada uno con cuál se queda, y ser consecuente con lo que dice y hace.

Tanto Gonzalo como Eduardo Hernando en sus últimos comentarios en sus respectivos blogs aceptan debatir con altura y sin caer en ataque personales. Creo que es un buen punto .

Ambos tienen algo de razón en sus últimos posts. El discurso liberal, lo "políticamente correcto", como afirma Hernando, es dominante en buena parte de los medios de comunicación y en círculos académicos. Pero lo cierto también es que, como afirma Gamio, los sectores con mayor poder en el país, los que históricamente han tenido la capacidad de decisión, son poco receptivos con este tipo de mensaje. En términos sencillos, lo "políticamente correcto" no trasciende a los grupos de poder. Estos son ciegos ante este tipo de ideas. Y muchas veces, como lo hemos visto reiteradamente en este último gobierno, es el poder el que se impone sobre lo demás.

En fin, quería escribir brevemente esto. Tengo otros temas pendientes para escribir, espero hacerlo en los siguientes días.


PD. Invito al Sr. Ñaupari a debatir desde aquí sobre el liberalismo. Me pareció de mal gusto su comentario en Gran Combo Club respecto a la polémica, asumiéndose como la "única autoridad" para hablar de liberalismo y menospreciando el debate porque los contendores son de la PUCP. He leído algunos artículos suyos y ciertamente tengo mis dudas respecto a su liberalismo, pero desde aquí ofrezco el blog como tribuna. Está invitado.

Actualización (10 de enero): Dos blogs más se han sumado al debate con algunas críticas. Por un lado está Rosa Mística, con críticas generales a la actitud de parte de los contendores (el lado liberal), pues se estaría actuando de manera poco tolerante, en oposición a su prédica de la tolerancia. Gonzalo Gamio, según he visto en un comentario, va a responder la crítica. Por otro lado, Carlos Pérez, que había hecho comentarios puntuales, le ha dedicado un post entero al tema, con críticas que Gonzalo Gamio está respondiendo actualmente. Bienvenida la discusión.

domingo 6 de enero de 2008

Althaus, liberalismo caudillista y el "Estado taita"

Es ya casi un lugar común mencionar a Jaime de Althaus como un "liberal", más bien cercano al Liberalismo clásico que al Neoliberalismo (incluso creo que en este blog alguna vez lo he calificado de tal manera). Sin embargo, artículos como el que publicó este último viernes en El Comercio, titulado El taita ausente, ponen en duda, por lo menos en mí, su idea de Liberalismo. Véamos algunos extractos de dicho artículo, que a mi juicio es bastante esclarecedor respecto de su pensamiento, pero que ha pasado desapercibido.

Empieza con algo con lo que creo todos estamos de acuerdo: el presidente García tiene que conducir personalmente la lucha contra la pobreza en el campo. Esa es, indudablemente, una de sus obligaciones como presidente, y para ello ha sido elegido por los peruanos. Creo que en esto no hay mayor discusión. Continúa diciendo que esto es así por varias razones. En primer lugar, porque la gran obligación moral del Estado Peruano es derrotar la pobreza. Hasta aquí creo que todos seguimos de acuerdo. Pero el problema empieza cuando extiende más allá su razonamiento de manera bastante peligrosa.

Para Althaus hay un país moderno y un paí pobre postergado por las fallas del Estado. La división es cuestionable, pero vayamos más allá. Althaus hace una serie de afirmaciones que me parecen son de un sentido común sumamente elemental, y no de alguien que, como él, tiene estudios (incluso a nivel de posgrado) en Antropología. Y menos aun de alguien que se precie de ser "liberal". El columnista afirma:

Confiar en el Estado abstracto o teórico o legal para derrotar a la pobreza, es un error. Para las poblaciones rurales andinas, que no saben lo que es el mercado impersonal o la ley orgánica del Poder Ejecutivo, el Estado debe encarnarse en un líder, en una persona de carne y hueso, un padre (taita) a quien se perciba cercano, preocupado y con capacidad de decisión y de transformación.



Aquí, me parece, hay una confusión en Althaus entre sus esquemas liberales, sus prejuicios, y alguna interpretación seudoantropológica. Su ejemplo, para decirlo en términos sencillos, es torcido, inexacto. No es necesario irse a una población rural para encontrar gente que no sepa sobre la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo. Es más, es problable que muchos en aquel país moderno del que habla, incluso inversionistas, no tengan idea de lo que es una Ley orgánica o tal vez ni sepan que el mercado es impersonal (pues sabemos que muchos aun manejan concepciones mercantilistas). El hecho de asignarle dicha característica a las poblaciones rurales implica, por lo menos, cierto prejuicio. Es la asociación país pobre-población rural-ignorancia, pero sobretodo, en oposición a un país moderno-población urbana-no ignorante. Todos sabemos que la realidad no es así, pues si bien espacios rurales y espacios urbanos tienen grandes diferencias, tampoco es que los urbanos sean del todo modernos.

Además, no sabemos a qué se refiere Althaus con un Estado abstracto, teórico, legal. Los mismos calificativos nos indican que se trata de un Estado concebido, uno que se encuentra en el papel, pero no en la realidad. Aquí Althaus confunde seriamente el plano real del plano teórico. Lo que encontramos en la realidad cotidiana no es un Estado abstracto ni teórico ni legal, eso solo lo encontramos en los libros, en las leyes, en las ideas. Lo que encontramos es un Estado producto de cierto modelo o de ciertas concepciones. Puede ser, como en nuestro caso, que el Estado sea terriblemente ineficiente, lento, un elefante blanco, indolente, pero eso no significa que sea abstracto (es una contradicción). En todo caso, la abstracción, el modelo al cual se adecúa el Estado, no es de acuerdo a su realidad, pero eso no significa que sea teórico o legal.

Y lo más peligroso del pensamiento Althaus es su pedido de que el Estado se encarne en una persona, en un padre, un taita. Y aquí salta nuevamente un prejuicio (o muchos): asumir que las poblaciones rurales son incapaces de seguir a un Estado (que ciertamente debería ser reformado), y que por ende deben seguir a una persona, a su encarnación. Si extendemos su razonamiento debemos entender que el país moderno no necesita de tal taita, pero si el país pobre. Aquí tal vez Althaus trata de adecuar sus ideas liberales con sus "interpretaciones antropológicas" o prejuicios. Asume que un grupo si es capaz de aceptar un Estado a la manera "liberal", pero otro grupo no es capaz, y por ello necesita de un padre, un taita (la palabra es bastante sintomática de lo que piensa el columnista, pues en quechua significa padre y es usada al referirse a Dios).

Althaus finaliza con estas líneas:

Por eso, la lucha contra la pobreza necesita no de un zar, sino de un caudillo. No de uno tradicional y autoritario, por supuesto, sino en el sentido de una persona con la capacidad de mover las cosas en el Estado indolente de modo que la población perciba que están cambiando y en una dirección clara y confiable.


La palabra caudillo tiene una connotación negativa pues pertenece a una época, por lo menos en nuestras repúbicas, pre-liberal. En todo caso, debió usar la palabra líder. No es cuestión de palabras o matices, hay cosas más profundas. Un líder, como lo entendemos hoy en día, implica capacidad de diálogo, uso racional de su poder, inclusión, confianza. No es sí con el caudillo. Althaus hace la salvedad de que no se refiere a uno tradicional y autoritario, pero lo cierto es que allí radica la naturaleza del caudillo. El caudillo es el que se muestra fuerte y no reconoce errores (por lo menos en público), es a quien nada se le puede discutir, no dialoga, sino que manda. No incluye, sino excluye. Y sus decisiones no se basan en argumentos racionales, sino en el hecho de que quien detenta el poder es él, y nadie más. No por gusto Francisco Franco era el caudillo.

Finalmente, lo que más preocupa es que estas palabras vengan de alguien que se precie de ser liberal. Locke y Montesquieu se opusieron a la concentración de poder, y por eso hablaban de separación de poderes y poder limitado. Entonces, ¿por qué Althaus, quien dice ser liberal, va a contracorriente? En vez de proponer reformar el Estado, para que este adquiera un caracter más inclusivo, que pueda ganarse la confianza de la población, opta por lo fácil y pide concentración de poder. No siempre lo más fácil o lo más rápido es lo mejor. Habría que preguntarle a Althaus si ser liberal solo significa hablar de inversiones y de revoluciones capitalistas.

viernes 4 de enero de 2008

Una crítica liberal (de izquierda) al Liberalismo clásico y al Neoliberalismo

Uno de los autores más interesantes que he revisado en estos meses es Michael Walzer, filósofo liberal norteamericano, llamado por algunos (aunque hay que insistir que erradamente) comunitarista. Pertenece a esa generación crítica de la segunda mitad del siglo XX, junto con Charles Taylor, Michael Sandel, Alasdair MacIntyre, entre otros. Presenta una visión alternativa del Liberalismo, o mejor dicho, una lectura distinta a las lecturas clásicas, que se quedan en la mera defensa de las libertades individuales, sobretodo la económica, y muchas veces en la negación de lo político (para más detalles, revisar el interesantísimo texto de Chantal Mouffe). Creo que además de interesante, es necesario, aun más en un país como el nuestro, en donde la palabra liberal inmediatamente se asocia con neoliberalismo, que ya todos sabemos tiene una connotación negativa. Y no es para menos. Nuestros "liberales" como los de Expreso, Correo, Aldo Mariátegui, Boloña, entre otros, son en realidad neoliberales (por más que lo nieguen), conservadores, admiradores (a veces confesos) de la "mano dura" y que solo hablan de libertad en el ámbito del mercado. Las excepciones como Vargas Llosa se inscriben, en cambio, en un Liberalismo clásico. Es aquí donde propuestas como las de Walzer resultan muy útiles.

Aquí un texto breve que escribí sobre Walzer, un liberal de izquierda:

La principal razón por la que Walzer describe al Liberalismo como el arte de la separación es porque el proyecto liberal desde su surgimiento a mediados del siglo XVII planteó una serie de divisiones y autonomías en la sociedad. En otras palabras, el liberalismo planteaba la separación de distintos ámbitos de la sociedad en determinadas esferas. En palabras de Walzer, el mundo pre-liberal, el mundo pre-moderno, es un mundo sin fronteras. No es difícil entender esto. Si tenemos en cuenta el contexto histórico en el que aparece el liberalismo y la primera generación de liberales (léase Smith y Locke en las dos facetas más importantes del liberalismo, la económica y la política/ética) es fácil de imaginar que se trataba de un mundo en el que distintos ámbitos se confundían. Así, tenemos a Locke escribiendo sus Cartas sobre la Tolerancia en momentos en que Inglaterra, su país, pasaba por momentos críticos, y en que Europa en general estaba convulsionada por las guerras religiosas y por la confusión entre los poderes políticos, económicos y religiosos. El liberalismo surge en un contexto histórico, social y político específico y así como dicho contexto va cambiando, el liberalismo va evolucionando también.

El mundo sin fronteras pre-liberal era producto de los siglos de predominio de la Iglesia durante la Edad Media, en la que esta poderosa institución había copado poder político a través de la proclamación de monarcas o de la alianza entre reyes y religiosos, o el control que tenía sobre las universidades y centros de educación, o incluso dentro de la misma economía agraria de los países (grandes territorios agrícolas y exoneración de tributos, entre otras cosas). También recogía las prácticas típicas del feudalismo que luego se reproducirían en el absolutismo. Estado e Iglesia se involucraban en distintos asuntos.

Con el liberalismo esta situación empieza a cambiar. En principio, porque el liberalismo pone énfasis en la libertad de las personas, y por ello, en el retroceso del Estado y de la Iglesia de asuntos que no les compete, pues pertenecen al libre albedrío de las personas. Se empiezan a separar en distintas esferas las actividades que los seres humanos realizan en las sociedades modernas. Se seculariza el Estado y se separa de la Iglesia. Se separa, del mismo modo, el Estado del mercado, y por otro lado, la Iglesia se va separando (aunque progresivamente y no de un momento a otro) de las labores educativas, que al pasar a ser competencia del Estado deben ser también seculares. Además, se da la ya clásica separación entre esfera pública y esfera privada y el Estado y la Sociedad Civil. Hay tantas esferas como funciones se desempeñan en la sociedad, cada una con sus propias características. En eso consiste el liberalismo, en separar estas funciones, en transformarlas en esferas autónomas, que al mismo tiempo son producto de sus contextos históricos y sociales, hasta el punto que sus contornos son variables. No serían siempre las mismas.

Aquí entra a tallar el concepto de igualdad compleja, que exige respetar la autonomía relativa de cada esfera. Para esto debemos tener en claro que cada esfera es a su vez un agente distributivo y que tiene sus propios usuarios. Así, la esfera educativa tiene como usuarios a los estudiantes (aunque involucre también a los maestros), la esfera económica tiene agentes económicos (productores, consumidores, etc.), la esfera religiosa tiene a los creyentes, etc. Respetar la autonomía relativa de cada una de las esferas significa exigir que ninguna de ellas traspase sus límites e invada a otras. Esto se debe entender considerando que cada esfera, por sus propias características, tiene una lógica interna. De esta manera, no es la misma la lógica interna de la esfera política que la de la esfera económica y que la de la esfera cultural. Hay una igualdad entre esferas en el sentido de que ninguna es superior a otra y por ello ninguna puede invadir los asuntos de los que se ocupa otras esferas.

Este concepto de igualdad compleja implica una visión crítica del liberalismo tradicional o clásico que todos conocemos. El problema, según Walzer, es que por lo general los liberales no han entendido la lógica de este arte de la separación que implica el liberalismo, y han dado mayor importancia a algunas esferas que a otras. El extremo de esto es el neoliberalismo, que propugna la predominancia de la esfera económica y su lógica por encima de las otras. La esfera económica ha invadido a la política, a la educativa, etc. Incluso el contractualismo, sin llegar a niveles similares al del neoliberalismo, ha caído en este error. La presunción de que el ser humano es un agente racional totalmente desarraigado, libre de todo tipo de atadura y que actúa siempre en función de maximizar sus utilidades, totalmente neutral (el tonto racional del cual habla Sen o el modelo ingenuo del Rational Choice), típica de la economía neoclásica, se ha expandido a otros ámbitos completamente ajenos a la lógica del mercado, como son las universidades (en tal sentido, es paradójico como la separación entre universidad e Iglesia cedió luego y la universidad se mezcló con otra esfera, ya no la religiosa, sino la económica).

El liberalismo no ha sido solo malentendido por los liberales, que no han reconocido el arte de la separación, sino que es un proyecto incompleto. Y seguirá siendo incompleto mientras exista el riesgo de que una esfera se imponga a las demás y determine su funcionamiento. El liberalismo crítico de Walzer se distancia de los liberalismos contractualistas en que no parte de un punto neutral en el tiempo y espacio, sino que se ubica en un contexto histórico. Y por ello no contempla la posibilidad de un sujeto neutral, sino de un sujeto real. Esa es una de las críticas que él realiza al contractualismo, la de su pretensión de neutralidad y desvinculación del mundo real. También el renunciar a una parte de la libertad individual para procurarse seguridad a través de la figura del Estado. En el liberalismo que propugna Walzer no ocurre esto. No hay renuncia a la libertad ni tampoco al entorno del individuo. Lo que hay es una separación entre esferas, entre la pública y la privada, la civil y la estatal, la estatal y la religiosa.

miércoles 2 de enero de 2008

Las prioridades de Bush en un año electoral

Empezamos el año con un interesante artículo de Wall Street sobre las prioridades de Bush para este 2008, un año sumamente importante puesto que hay elecciones presidenciales en el país del norte. Las campañas para las primarias ya están arrancando, con especial fuerza del lado demócrata, derrotado en los dos comicios anteriores. En el lado republicano, algo golpeado por los desaciertos y torpezas del actual presidente, es de especial importancia lo que haga Bush en los meses que le quedan de gestión. Y en su agenda el tema comercial, que tantas divisiones crea (no solo aquí, sino allá también, con algunos sindicatos y lobbies muy poderosos), es vital. Y muy relacionado con lo comercial, está el asunto de la relación con China.


Aquí les dejo el artículo.




Cerrar acuerdos comerciales y proteger la relación con China: las prioridades de Bush

Por Greg Hitt

Martes 1 de enero del 2008.


WASHINGTON — El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, comienza hoy su último año de gobierno determinado a llevar a término los proyectos que quedan en su agenda comercial, incluyendo el controversial pacto con Colombia. Pero quizás, el punto más importante sea bloquear las iniciativas que reducirían el comercio con China.

En el comienzo de un año electoral, el escepticismo sobre el libre comercio está creciendo en el país, enturbiando las luchas por el control de la Casa Blanca y el Congreso. También nubla buena parte de lo que Bush quiere hacer en los próximos 12 meses.

Buena parte de la ansiedad se concentra en la competencia que representa China, que después de Canadá, es el segundo socio comercial de EE.UU. Los demócratas de la Cámara de Representantes ya se preparan para presentar proyectos de ley que legislen sobre temas como la falsificación, seguridad de productos y manipulación de divisas, entre otros.

EE.UU. está presionando a China en varios frentes para que tome medidas en esos campos, incluyendo las negociaciones directas y la legislación frente a la Organización Mundial de Comercio, pero su estrategia enfrentará una difícil prueba política en Washington.

"Estamos entrando en un período difícil", explica Karan Bhatia, que hasta hace poco fue uno de los principales negociadores del gobierno estadounidense. Según él, la presión política es comprensible pero advierte que la legislación es la peor de las opciones entre las alternativas para tratar con China.

El inminente debate de China podría opacar los intentos de Bush por asegurar nuevos pactos comerciales que abran mercados. Está haciendo lobby al Congreso controlado por los demócratas para que aprueben tres acuerdos con Panamá, Colombia y Corea del Sur.


El acuerdo panameño ha estado en el congelador desde que un legislador del país, acusado en EE.UU. del asesinato de un soldado estadounidense en 1992, fue escogido para liderar el Congreso. El acuerdo con Corea está plagado de preguntas sobre si abrirá completamente ese mercado a los autos y la carne estadounidense. A su vez, Colombia lucha contra las dudas que tienen los legisladores por la violencia que enfrentan los sindicatos en ese país.

Los estrategas políticos sugieren que una alternativa sería llegar a un acuerdo bajo el cual los líderes demócratas aprobarían los acuerdos a cambio del apoyo de la Casa Blanca a la expansión de la ayuda federal a los trabajadores que perderán sus empleos por la competencia extranjera. Eso permitiría que ambas partes obtuvieran una victoria política. Pero sin tener un acuerdo inmediato, los pactos se defenderán por sí mismos, siendo el de Colombia el que, aparentemente, se movería primero.

Fuera de EE.UU., Bush aún trata de resucitar la Ronda de Doha de comercio global. La Casa Blanca preferiría cerrar un acuerdo antes que Bush deje su cargo, con la esperanza de pulir su legado. Pero el acuerdo se encuentra estancado en disputas sobre el recorte de subsidios agrícolas y el desmantelamiento de barreras a los bienes manufacturados.

En el caso de China, el gobierno busca el "compromiso" en vez del conflicto, prefiriendo responder a las quejas a través del diálogo y las negociaciones, como los foros económicos de alto nivel supervisados por el secretario del Tesoro Henry Paulson. Allá donde el diálogo no ha progresado rápidamente, el gobierno ha lanzado quejas formales ante la OMC y recientemente llegó a un acuerdo en un caso en el que Beijing accedió a revocar subsidios a la exportación que EE.UU. consideraba injustos. Otras quejas ante la OMC alegan que China no está protegiendo la propiedad intelectual estadounidense, no permite el comercio justo de las autopartes y niega el acceso a los mercados chinos a una serie de productos estadounidenses.

El gobierno de EE.UU. muestra las quejas a la OMC como evidencia de una relación más madura entre los países. La representante comercial de EE.UU., Susan Schwab, dice que los casos son "una forma de compromiso", tal como lo puso en un discurso reciente, que ayuda a "prevenir guerras comerciales, en vez de alimentarlas".

Los críticos del gobierno tienen razones de sobra para sus quejas. El déficit comercial de EE.UU. con China va camino de exceder los US$250.000 millones en 2007. Eso eclipsaría el récord anterior de US$233.000 millones alcanzado en 2006. Sin embargo, las conversaciones recientes en Beijing entre EE.UU. y China sólo se tradujeron en logros modestos y poco o ningún avance en temas como el del tipo de cambio.

Bhatia advierte que un endurecimiento de las políticas de EE.UU. podría fortalecer a los nacionalistas chinos que quieren desacelerar la integración del país a la economía global. "Unas malas leyes podrían devolver la relación al pasado y socavar un esfuerzo de décadas por incorporarlos al sistema comercial mundial", dijo.